Mito dentro de la música negra y un artista especialmente innovador en los años 80 por su fusión de rock, pop, funk, soul y R&B. Esta podría ser una pequeña introducción del genio musical, Prince.

Un año después de su inesperada muerte, el genio de Mineápolis sigue presente con el lanzamiento de canciones inéditas, homenajes, publicaciones de biografías y hasta un disco póstumo que ha sido bloqueado el lanzamiento por asuntos de herencia. (Un disco del que ya hablamos en otra ocasión)

Puede que todo esto sea bastante contradictorio en relación a la vida que llevaba Prince. Una persona muy hermética en cuanto a su vida personal. Con un férreo control de su obra, al que nunca le gustó la idea de que su discografía estuviera ampliamente disponible en internet.
Hacía que todos sus productores e ingenieros de sonido firmaran un acuerdo que estipulaba que todas las canciones y grabaciones pertenecían única y exclusivamente al músico.

Un año de su muerte, nos ha dejado un bombardeo de revelaciones sobre su fallecimiento. Su discografía completa en plataformas como Spotify o la publicación de temas inéditos. Incluso el lanzamiento de un disco, “Deliverance”, que se ha visto frenado por la denuncia de los administradores del patrimonio de Prince a Ian Boxill, ingeniero y productor que había colaborado en las canciones del EP.

Además, en el mes de junio se comercializará una reedición especial de “Purple Rain”, que incluirá “dos álbumes increíbles de música inédita de Prince y dos conciertos completos en vídeo”, de acuerdo con la publicidad de la discográfica Warner.

La sombra de Prince parece que nos acompañara siempre. Nosotros nos quedaremos con el poder de su voz. Autor de 39 discos de estudio, Prince está considerado como uno de los principales renovadores de la música popular contemporánea.
Heredero de la tradición musical negra. Hipersexual, ambiguo, mestizo y siempre atento al espectáculo, fue uno de los músicos que más y mejor combinó sus diferentes facetas creativas sobre el escenario: guitarrista virtuoso, cantante apabullante y bailarín notable.

Su mezcla de funk, disco y pop reventó las pistas de baile en los 80. Ganador del Globo de Oro y Oscar a mejor canción por “Purple rain”. Un ambicioso proyecto que dejaría un disco para la historia de la música. Con himnos como Let’s Go Crazy, When Doves Cry o la propia Purple Rain, una balada de arrepentimiento grabada en directo en Minneapolis.

Podríamos destacar que consiguió abrir al público blanco ritmos y sonidos negros que hasta entonces apenas habían salido del gueto.

Todo un icono músical que se despidió hace un año, pero que nos dejó grandes temas que no pasaran de moda.