Ya hay una fecha que marcará para mí el año 2016, y no, no es la del lanzamiento de un disco o la celebración de un festival. Es algo mucho más grande. Se trata de la llegada a este mundo de Loretito, mi pequeña gran revolución. ¿El día?, dos de noviembre.

Es increíble la felicidad y la emoción que puede transmitirte algo tan pequeño. Apenas lleva dos día aquí y ya nos tiene a todos con el corazón latiendo a mil por hora. Ella es alegría, felicidad, fuerte, pequeña pero gigante, es levantarte y comerte el mundo, o a ella, que también podría darse. Es un acústico perfecto, un concierto de emociones, es esa canción de Izal, Pequeña Gran Revolución, porque ahora y más que nunca, esta canción cobra sentido. ¡Bienvenida a casa!