Texto: Inés Rius/Jorge Gordo

Música y asfalto son dos palabras que van cogidas de la mano. Una no puede separarse de la otra. Están predestinadas a llevarse bien. Muchos son los kilómetros que hay que recorrer para poder llevar la música a todos los rincones de la geografía. La última parada de Sidecars antes de aterrizar en el Festival Gigante es en Corral de Almaguer, donde salieron dispuestos a quemar el escenario y darse de lleno a un público que cada día que pasa está más entregado a estos chicos. A sus letras, a sus ritmos, a sus canciones. 

Son las fiestas patronales de Corral de Almaguer y Sidecars esto lo sabe. La noche va a ser épica. Pusieron algo más que música. Sidecars entrega su corazón cada vez que se suben al escenario. Y les hace falta muy poco. Un par de guitarras acuestas y una pequeña percusión es suficiente para que estos muchachos se entreguen. Y si a todo esto le añades un público entregado, la mezcla es dinamita pura, como la que te olvidas en una fuga de gas.

Una noche para bailar

Fue una noche en la que hubo mucho rock and roll. La fiesta empezaba fuerte, “Fuego Cruzado”  es la encargada de hacernos gritar a pleno pulmón. Detrás, “La Tormenta” casi nos deja aislados al resto del mundo. Joder, eso sí es un huracán de fuerza seis. ¡Bravo! La casi hora y media de concierto supo a poco. Estos chicos lo hacen tan bien que el tiempo se pasa volando. Sonaron canciones míticas como “Chavales De Instituto”  o “Fan De Ti”. Y ya, para acabar, “Contra Las Cuerdas”  sería la encargada de cerrar una noche de oro. Todos los allí presentes cantábamos al unísono “Quédate, cierra la puerta, lánzame contra la cuerdas”

Hacer carretera curte, y mucho. No todos los días tocas en salas bien preparadas y acondicionadas. Por eso hay que destacar la muy buena presencia de Sidecars en el escenario. Da igual donde sea el bolo. Estos chicos  tocan con toda la naturalidad del mundo, con mucha fuerza, con carácter. Tanto es así que Juancho tuvo un pequeño accidente con su eléctrica, -cambio de arma y a seguir con la noche- dijo después de que se le rompiera una cuerda. Los problemas de sonido de esa guitarra no iban a fastidiarnos la noche. Todo quedaba entre amigos. La fiesta continuaba.

Si hay algo que nos ha enseñado Sidecars es que puedes empezar “mordiendo el polvo” pero si la materia prima es buena, y se hacen directos como el de anoche, acabas cantando con gigantes.

Foto: Felipe Laporte