Texto: David Cuero

Crónica Concierto


El pasado sábado, Maga pasó por Granada para presentar su nuevo disco Salto Horizontal. A las 13:00, Discos Bora Bora organizó un pequeño acústico con entrada gratuita en el que los sevillanos hicieron un adelanto de lo que escucharíamos esa noche. Tras reponer fuerzas durante toda la tarde en El Bar de Eric (Los Planetas), llegó la apertura de puertas en Plantabaja. El aforo se completó en pocos minutos y no sin razón: había pasado mucho tiempo desde la última vez que Maga tocó en esa sala. El repertorio estuvo formado por todas las canciones de Salto Horizontal a excepción de La Noria, alternadas con sus temas de siempre. Respecto a la ejecución, poco se puede decir. Cada vez que el cuarteto sube a un escenario derrocha experiencia, perfeccionismo y calidad musical. Del buen rollo se encargaba Miguel, que no en pocas ocasiones se acercó con su guitarra a los límites del escenario para sentir más cerca el calor de un público ya de por sí cercano. Poco antes del ecuador del concierto, vivimos uno de los momentos más emocionantes cuando, sólo con una guitarra y un micro, Miguel invitó a Juan Alberto (Niños Mutantes) al escenario. La amistad más que declarada se reafirmó entre sonrisas de complicidad y armonías vocales que cautivaron a todo el público. Al final del concierto, en 19, Miguel saltó del escenario y tocó en medio de todos nosotros. Tras el concierto, los miembros de la banda firmaron discos y se hicieron fotos con todos los fans, declarados y entregados a una formación ya mítica en el imaginario pop de nuestro país.

Entrevista

 

Música Ilustrada: Bien Miguel, en esta ocasión vamos a empezar con preguntas sobre el nuevo disco. ¿Cuál ha sido en esta ocasión el mecanismo de construcción de las canciones?

Miguel Rivera: Bueno, en general ha estado marcado por lo que han generado las ganas​ de volver a hacer canciones. Nosotros habíamos estado un tiempo parados porque sentíamos que ya no teníamos cosas que contar; sentíamos que se nos había agotado el discurso. Sin embargo, el simple hecho de encaminar nuestras vidas en otras direcciones fuera de la órbita de Maga hizo que nuestro espíritu artístico descansara y se recuperara. Un día de buenas a primeras aparece un bocetillo, otro día aparece otro… Cuando me encuentro con 3 o 4 bocetos que claramente suenan a Maga, a mí me salta la alarma. Es como si el espíritu de Maga te da un toquecito y te dice “Oye, ya estoy recuperada, y estoy en plena forma”. El resto fue llamar a los compañeros. No sin cierta reticencia, empezamos a trabajar en los bocetos, bocetos que se fueron convirtiendo en maquetas que tenían muy buena pinta y un potencial que consideramos muy interesante. Entonces empezamos a elucubrar sobre la posibilidad de hacer un disco nuevo. Tenía que ser un disco especial, no podía ser cualquier cosa y la verdad es que creo que lo hemos conseguido.

MI: Nos ha llamado la atención el corte “La casa en el número 3″ ya que habla de la casa del poeta Vicente Aleixandre. ¿Qué conexión existe entre Maga y este poeta?

MRV: No hay ninguna relación concreta. A mí particularmente siempre me ha gustado bastante la poesía. La canción surgió porque leí un artículo que contaba el estado de abandono en que se encontraba la casa de Vicente, lugar por donde habían pasado poetas como Lorca, Neruda, Cernuda… Un montón de gente que yo admiro y he leído. Aquello me removió mucho por dentro. Como vivo en Madrid me acerqué a la casa; me asomé a la reja para ver que sentía y, bueno… La verdad es que la canción en sí es una transcripción de todo lo que sentí en ese momento. Imaginaba todo lo que podía haber pasado detrás de esos muros y esos cristales rotos que ahora estaban olvidados, cuando deberían ser un templo a la poesía.

MI: En este disco colaboran con sus voces Zahara y Anni B Sweet. ¿Cómo te sentiste trabajando codo con codo con estas compañeras de oficio?

MRV: Este disco es luminoso, vitalista… lleno de optimismo en comparación con los anteriores discos de Maga. Pensamos que unas voces femeninas podían rubricarlo y darle una pincelada más de luminosidad. Las primeras personas que se nos ocurrieron fueron dos grandes amigas: Zahara y Ana. Aunque ya nos conocíamos de antes, empezamos a trabar amistad a partir de la celebración del 15 aniversario de Maga en Madrid, donde las dos colaboraron. Les propusimos participar en el nuevo disco y las dos dijeron que sí con gusto. La verdad es que lo bordaron. Cuando aparecen sus voces es, de repente, como un chorro de luz; hacen crecer a las canciones.

MI: La primera vez que escuché al grupo fue a raíz de una entrevista triple que os hicieron junto a Loquillo y The New Raemon. Fuisteis uno de los desencadenantes de que yo, entonces un adolescente pureta del rock, virara inesperadamente hacia el descubrimiento de algo que oscilaba entre género musical, seña de identidad o qué se yo; la gente lo llamaba indie. ¿Dentro de Maga, los gustos tiran más al pop o al rock?

MRV: Ha dependido un poco de épocas. Generalmente creo que es sano que uno beba de fuentes ajenas a lo que, digamos… ejecuta, ¿no? Está bien investigar; está bien tener curiosidad por otros géneros. Es cierto que el pop y el rock en general han estado muy presentes en la vida de Maga aunque, bueno… ¿Qué es pop y que es rock? (risas) ¿Dónde está la delgada línea que los separa? Por ejemplo: los Beatles, ¿qué son? ¿rock o pop? ¿me entiendes? Otra cosa es que me digas rock duro, ahí lo vas acotando un poco más. Pero, ya te digo, nosotros hemos escuchado de todo. Desde, por supuesto, los Beatles; desde rollo metal, hasta hip hop. Esto último es algo que no había practicado nunca y es cierto que hay gente (como Elphomega, de Málaga) que me parece súper interesante. Lo que te quiero decir es que no somos talibanes del estilo ni somos prejuiciosos con otros estilos musicales. Maga, por su forma y por su fondo, quizá esté más cerca del pop… Pero también ha habido veces en las que nos ha gustado dar guitarrazos y hacer una producción más pesada. Ahora estamos en un momento más onírico, lleno de arreglitos. Hemos recuperado señas de identidad fundamentales de los comienzos de Maga que habían quedado un poco diluidas en otros discos. Hablo del uso de bases electrónicas, de “sintes”, melodías luminosas, ritmos bailables… Todo eso lo hemos recuperado de una forma más actual, más 2017. Gran parte de los sintetizadores fueron responsabilidad de Ángel Luján. Él nos dijo: Yo me embarco en este proyecto, pero os insto a que recuperéis estos elementos del pasado que son característicos, que la gente reconoce inmediatamente y añora de Maga y que son vuestros. Es vuestro legado, ¿por qué no utilizar estos recursos? Total, que así lo hicimos. Y no podemos estar más satisfechos del resultado.

MI: ¿Con toda esta amalgama de influencias, como conseguisteis poneros de acuerdo para, metafóricamente, Saltar en la misma dirección?

MRV: De nuevo me remito al origen de todo. Cuando empiezas a tener bocetos y esos bocetos empiezan a sonar y a plantear una potencialidad, de repente vuelves a sentir una comunión con tus compañeros. Sientes cierta sincronía mental y espiritual y los engranajes de la máquina vuelven a funcionar como si fuera el primer día. Y todo es porque las canciones prometen. En muy pocos meses todos estábamos funcionando a destajo. Y cuando digo todos también me refiero a Ángel, que trabajó como si fuera un miembro más del grupo. Lo mejor de hacer este disco ha sido la libertad de la que hemos gozado para lanzarnos  al camino de la exploración. No nos hemos planteado metas; nos hemos limitado a disfrutar del proceso. Hay algunos detalles concretos que me gusta destacar de este disco: todos los sonidos, imágenes, armonías y melodías que, claramente, evocan el sur. Hay 4 o 5 canciones con un componente sureño que hace unos años no habríamos dejado pasar por una cuestión de prejuicios sobre nosotros mismos. Hemos sabido conciliar nuestro bagaje musical (todas las influencias de la música inglesa y americana) con nuestro ADN cultural para crear un lenguaje propio. Con la madurez te puedes permitir el lujo de darte cuenta y usarlo en tu beneficio. Es lo que creo que hemos hecho con este disco. Hay canciones como Esmeralda, Cuando nadie me escriba, Incendios a merced del viento o De plata, que portan claramente posos del sur su estructura.

MI: ¿Como está recibiendo el público el nuevo disco?

MRV: Estamos súper contentos y abrumados de la recepción que está teniendo. Desde el día que empezamos a lanzar adelantos nos han llovido las críticas positivas. Muchos destacan el que sea un disco luminoso, que dé buen rollo y ganas de bailar. Si te digo la verdad para mí es ( y no quiero pecar de falta de modestia) justo. Para mí es el mejor disco de Maga y es que no hubiéramos sabido sacar otro disco. Si no hubiéramos estado cien por cien satisfechos de este trabajo no lo habríamos sacado. No tendría mucho sentido, después de 6 años sin sacar disco, sacar una cosa de la que no estuvieras cien por cien satisfecho.

MI: El año pasado volvisteis a tomar contacto con los escenarios y pasasteis por festivales como el En órbita de Granada, donde compartisteis cartel con algunas bandas emergentes. ¿Cómo ves el panorama para los nuevos grupos que quieren hacerse un lugar en la escena independiente?

MRV: Veo que hay grupos muy interesantes que tienen influencias del legado que ya existe en este país, un legado que dejamos muchos grupos que empezamos en el 2000. Tienen apuestas novedosas que demuestran una actitud renovadora y energética. A mí, por ejemplo, Viva Suecia o Nunatak son grupos que me parecen interesantes y que acaban de salir, como quien dice. Me da la sensación de que de repente hay un hervidero de propuestas jóvenes que vienen súper profesionales. Es una cosa que me gusta destacar. No tiene nada que ver con la profesionalidad que había cuando nosotros empezamos. Éramos prácticamente… Rollo amateur.

MI: Ahora te vamos a hacer unas preguntas rápidas
¿Último disco que te tiene enganchado?

MRV: Nebuloso de Elphomega.

MI: ¿Ultimo grupo que te tiene enganchado?

MRV: Metronomy.

MI: ¿Una banda granadina que recomiendes?

MRV: Niños Mutantes, por supuesto.

MI: ¿El festival al que más ganas le tienes?

MRV: Me hace ilusión volver a tocar en el Contempopranea, en Alburquerque.

MI: Para terminar, ¿Nos contarías cuál de las 10 canciones nuevas es tu favorita y por qué?

MRV: Es complicado porque las 10 canciones han sido fruto de un trabajo arduo, intenso y súper eficiente. Para mí están todas en su estado óptimo. Te voy a mencionar dos. Cuando nadie me escriba por ser el primer boceto que se convirtió en canción y que dio el pistoletazo de salida al proyecto. Yo compuse esta canción sin letra y se la pasé a Javi (bajista) para ver si se le ocurría alguna. Para mí, entonces, ya tenía ese componente sureño que te decía pero no le quise decir nada para no condicionarle. Cuando me mandó un primer boceto de letra, para mi sorpresa, vi que tenía todos los matices que yo imaginaba para esa canción. Me gustó porque dije: “Ostras, ha vuelto la conexión”. La otra canción es Báltico. Originalmente tenía un formato acústico, pero pensábamos que no estábamos extrayendo todo el potencial que albergaba. Teníamos el temor de que se convirtiera en la anécdota acústica del disco. Entonces una noche nos quedamos César (teclados) y yo encerrados en el estudio y dijimos, hasta que hagamos de esta canción un temazo no salimos de aquí. Y nada, nos pusimos un laboratorio con batería, bajos, teclados y tal, y empezamos a experimentar. En cuestión de una hora ya teníamos el esqueleto de lo que finalmente acabó siendo uno de los adelantos y una de las canciones más celebradas de este disco.

MI: Muchas gracias por tu tiempo Miguel. Enhorabuena a todos por vuestro trabajo.

MRV: Gracias a vosotros.