Texto: José Antonio Gil

Es pleno verano en el Mediterráneo. Época de festivales, conciertos y fiestas patronales. Hace calor, muchísimo. Y el sol hace justicia a las seis y media de la tarde.

En Aspe, Alicante, se celebra su día grande, especialmente cada dos años debido a la singularidad de sus fiestas patronales. Nos encontramos en cinco de agosto de año par y el pueblo venera a la Virgen de las Nieves. Siniestro Total, Elefantes y Full se encargarán de poner la nota musical en una noche tan esperada como especial.

Elefantes nos recibe por la tarde y lo hace al completo, con Shuarma, Jordi Ramiro, Julio Cascán y Hugo Toscano. Tenían previsto acabar su prueba de sonido a esa hora pero un problema con el equipo técnico les obligará a retrasarla más de lo esperado e incluso se les hará complicado tocar. Sin embargo, ellos lo quieren hacer y siempre están predispuestos a hacerlo. Como también haría en su día, unos cuantos años antes, el admirado José Luis Perales. El conquense, que también es ídolo de la banda, tocaba en una noche de verano en la misma localidad. La luz se fue en mitad del concierto. Perales, entregado a su público, decidió aguantar más de una hora a que volviera la luz y así acabar de tocar todas sus canciones. Incluso animó a sus seguidores a que él estaría allí hasta que hiciera falta. Ese espíritu de amor a quienes escuchan sus temas también está presente en Elefantes que está recorriendo todas las ciudades de España con su nuevo disco Nueve canciones de amor y una de esperanza.

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Pregunta: Menudo verano de no parar. Un día concierto y al próximo, también. ¿Cómo lo estáis llevando?

R: La verdad que está siendo un gran verano, teníamos un poco de miedo porque no somos un grupo que le gusten mucho los festivales y ahora es lo que más funciona y más hacemos. Hemos tenido suerte y llevamos un verano sin parar, aunque no paramos prácticamente desde la salida de disco a principio de año, y ahora en el período estival hemos decidido continuar la dinámica.

P: Éste último disco ha sido muy bien recibido por el público. Con él habéis llegado a encontraros el cartel de no hay entradas en muchos conciertos. Además que sirve de homenaje a Pablo Neruda con el título de Nueve canciones de amor y una de esperanza.

R: Estamos gratamente satisfechos de la gente que nos viene a ver, es todo un placer que estén siempre ahí. El disco tiene algo de homenaje a Pablo Neruda aunque yo no diría que el disco es muy poético. Coincide en la intención de hablar de una forma sencilla y honesta, del sentimiento que todos tenemos, el amor. Es un disco muy centrado en el amor, como el título bien lo dice. Es la búsqueda de la sencillez y también de la honestidad. Estamos muy contentos del resultado.

P: ¿Es difícil explicar de una forma sencilla algo tan complejo como el amor?

R: Sí, porque cuando se habla del amor uno lo entiende como algo muy grande y necesitas ser muy épico para hablar de él. Y el amor está también en las pequeñas cosas, en el día a día. Igual que le hablarías a un amigo de los sentimientos que tienes. El disco pretende hablar desde la sencillez y del lado más humano, sin crear grandes catedrales.

P: Conforme va pasando el tiempo desde su lanzamiento, seis meses ya, ¿estáis satisfechos con el disco?

R: Sí, totalmente. Siempre lo estamos con nuestros trabajos aunque cada momento tiene sus circunstancias. En este caso no solo nos gusta, es que nos va gustando más a medida que lo vamos dejando en la bodega y bajamos a escucharlo. Creemos que es un disco muy bien orientado, que lo que perseguíamos está conseguido.

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P: ¿Habéis evolucionado tanto como se dice desde vuestro primer disco El Hombre Pez?

R: Nosotros estamos vivos y en la vida hay evoluciones (risas). No se puede pretender que estemos siempre en el mismo sitio, nosotros intentamos ser transparentes con nuestra forma de sentir. Todo lo que vamos viviendo nos afecta a la hora de escribir porque nos afecta mucho en el plano emocional. Lo que sería absurdo, o que a nosotros no nos ha pasado, es estar en el mismo punto que hace veinte años. No sé dónde estamos pero estamos en camino, siempre en camino.

P: Viendo la complicidad que tenéis a la hora de hablar en esta entrevista, se hace difícil comprender que estuvisteis separados un largo período de tiempo. ¿Hasta que punto puede afectar esto en el grupo?

R: Todos vamos pasando procesos en nuestra vida y nosotros lo que intentamos siempre es ser lo más consecuentes con todo lo que nos ocurre. Entendemos la música desde ese lugar en el que de alguna forma no vibrábamos los unos con los otros y decidimos que lo mejor era parar. También es verdad que pensamos que iba a ser para siempre, no creímos que íbamos a juntarnos de nuevo pero lo mismo que nos ocurrió en aquél momento en el que sentíamos que teníamos que dejarlo, volvió a ocurrir después lo mismo para estar juntos. Ahora pensamos que es para siempre pero nunca se sabe. Desde entonces lo que intentamos es respetar las cosas para hacer el trabajo del que nos sentimos orgullosos.

P: Imagino que esa circunstancia os habrá hecho vivir cosas buenas y cosas malas. ¿Habéis aprendido de esa experiencia para evolucionar como personas?

R: Yo creo que estamos en ese punto de la vida en el que entre nosotros nos acercamos de una forma más directa a lo que queremos hacer y tanto en la manera de tocar, como en la manera de relacionarnos, estamos en un espacio de plenitud, o por lo menos de confort. Aunque sobre todo somos mejores músicos porque es una cuestión de trabajo. Por ejemplo cuando tú haces tu primera entrevista te sale de una manera pero cuando haces mil más te sale de otra. A lo mejor pierdes la espontaneidad de la primera pero ganas en sabiduría, experiencia, temple, saber controlar al entrevistado. A nosotros nos ocurrió lo mismo porque hemos hecho más discos y nos hemos subido a más escenarios desde entonces.

P: Es cierto. Además como bien comentas, después de haber grabado más discos y haber subido a más escenarios. ¿Cómo se lleva la convivencia? ¿Qué es más difícil vivir en pareja o vivir en una banda de rock?

R: Lo verdaderamente complicado es tener pareja y una banda de rock, todo a la vez (risas). Nada. Tenemos la gran suerte de que nos conocemos desde hace tiempo y conocemos bien nuestros defectos. Un día tragas tu y al siguiente le toca a otro, pero en general el ambiente es muy bueno y apenas hay problemas de convivencia. Si no nos sería imposible poder dedicarnos a esto. Hacemos música para estar felices, no para encabronarnos con nosotros mismos, jajaja.

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P: Respecto al primer concierto en 1998, la situación ha cambiado mucho. ¿Hasta que punto de gratificante es para Elefantes subirse a un escenario, ya sea en un pueblo o un festival, y que sea bien recibido y se canten sus canciones?

R: Es muy bonito y se agradece mucho. También es así porque llevamos muchos años y ya vas siendo consciente de lo que cuestan las cosas. Ya no solo por hacer el trabajo como músico, si no por ver como todo esto va llegando a la gente. Hay muchos compañeros que lo hacen y no consiguen transmitir a la gente, nosotros por fortuna hemos llegado a personas y lo valoramos muchísimos, por eso intentamos dar siempre lo mejor de nosotros en cada momento. Valoramos todo, el concierto de esta noche, esta entrevista, que alguien se quiera hacer una foto con nosotros, que le firmemos el disco, valoramos el que se nos permita continuar haciendo música que es algo con lo que disfrutamos mucho y que nos ayuda, no sé si a ser mejores personas, pero sí a crecer y a hacer nuestro camino.

P: ¿Qué destaca en un concierto de Elefantes por encima de todas las cosas?

R: La verdad que yo no sabría decírtelo, aunque cuando escuchamos y leemos comentarios en la redes sociales lo que a la gente más le gusta es la manera en la que nos enfrentamos a tocar. Nosotros no llevamos ni muchas luces, ni mucha parafernalia, ni mucha historia. Nos ponemos delante del público, con nuestras canciones y nuestra forma de sentirlas. Entonces la gente valora, en mi opinión, el que nos enfrentemos con mucha desnudez a las canciones que es lo que principalmente, o quizá únicamente, tiene la importancia para nosotros y así hacérselas llegar al público, porque nosotros queremos que las canciones lleguen. No somos de los que dicen que escribimos para nosotros y si no llegan me da igual. No, a nosotros no nos da igual. Queremos que las canciones lleguen a la gente. Aunque eso si, no a cualquier precio, queremos que sea con nuestra personalidad.

P: Se nos acaba el tiempo. Qué rápido pasan los minutos cuando te rodeas tan bien. ¿Os cansa que os pidan las canciones más conocidas o es un orgullo?

R: No nos las suelen pedir porque directamente las tocamos antes de nada. Nosotros ya las hacemos porque nos gustan, porque sabemos que la gente las quiere escuchar. A lo mejor llega un momento en el que no nos apetece cantar esas canciones, puede ser, pero cuando llegue ese momento ya te lo diremos. De momento eso no nos pasa. Aunque si es verdad que hay veces que no tocas un tema porque piensas que la gente estará cansada pero acaba el concierto y la piden, y la tocamos. Disfrutamos mucho con nuestras canciones.

Fotografías vía: @rubensbpz