Hace tiempo que tengo una espinita musical clavada, la de Jacobo Serra. Pero ha llegado el momento de quitársela. Creo firmemente que las canciones nos encuentran a nosotros mismos y no somos nosotros las que descubrimos a éstas. Cuantas veces habré oído eso de “el otro día escuche una canción que me encantó”. No te confundas, es la canción la que te encuentra a ti. Quizás, más que la canción, la música.

Con Jacobo Serra me ha pasado justo esto. Recuerdo que hacía frío, era invierno y el día estaba gris. Quizá no era mi mejor momento. Llevaba varios días inquieto por una movida laboral y no sabía de que lado iba a caer la moneda. Entonces apareció “Don’t Give Up” para salvar mi existencia, borrar mis dudas. Aquel disco del manchego con sus letras limpias y claras, cargadas de un optimismo trascendental y consciente, llegaron en el momento que yo más necesitaba. Desde entonces estoy en deuda con él. Han sido pocas las veces que Jacobo se ha dejado caer por Madrid. Eso, o yo no suelo estar muy al loro de sus bolos, que es lo más probable.

Jacobo es silencioso. No le gusta ser el protagonista. Él es ese chico tranquilo que solo quiere hacer canciones para tocarlas en el salón de su casa, rodeado de sus amigos más íntimos. Después de abandonar con 18 años su ciudad natal, Albacete, Jacobo migró a Londres, ciudad en la que ahora reside y trabaja. Su viaje a el Reino Unido ha sido transcendental en su formación como músico, y no porque haya ido a buscarla, sino porque allí, y como he dicho antes, la música le encontró a él y él encontró su música. Y de ahí nace “The World I Never Say”, su primer EP que veía la luz en el año 2012. Más tarde, ya en 2014, llega “Don’t Give Up”. En 2016 es el turno de “Icebergs”. Para entonces Jacobo ya ha sido apodado como el Quinto Beatle.

Pero ha llegado mi hora, la hora de quitarme la espinita y disfrutar de Jacobo en directo. Y lo voy a hacer a lo grande, por todo lo alto, en el escenario Supersubmaria de el Festival Gigante. El viernes 2 de septiembre a las 17:45 hrs. Y desde aquí te animo a que vengas conmigo. 

Quizá has llegado a este post por casualidad y hoy estás “descubriendo un artista nuevo”. Mal, recuerda, ha sido el post el que ha llegado a ti y en consecuencia Jacobo