Hace un par de días me topé con un disco, Tan Solo un Grito, y decidí lanzarme, atreverme, darle al play. Esta decisión fue un acierto, como un tiro certero al corazón de la música de autor. Aquellas canciones empezaron a sonar y sus ritmos y sus letras enseguida se calaron en mi interior. Pero hubo algo más que me llamó la atención, la voz que pronunciaba aquellas palabras me era familiar. Era, y es, Beris, de 84. Con él he tenido la suerte de sentarme en una cafetería del centro de Madrid. Hemos quedado para hablar de su nuevo trabajo y de cómo ha sido volver a la escena musical después de estar tres años fuera, aprovechando, además, que este sábado 20 de mayo a las 21:00h tendrá lugar la puesta de largo de un disco que ya espera ser escuchado en la sala Galileo de Madrid. (entradas aquí)

84 se acaba en 2014, ¿por qué?

Nos comimos todas las batallas discográficas que te puedas imaginar pero justo aquel año estábamos muy bien, en realidad era nuestro mejor momento. Teníamos a Warner apoyándonos, una oficina de management increíble, estaba todo perfecto. Pero también traíamos ese cansancio de los diez años tocando juntos. No fue por una cosa directamente entre nosotros, más bien por un proceso vital, no es lo mismo dedicarte a la música con veinte años que con treinta o cuarenta. También hay otras prioridades. Uno de nosotros decidió que ya había terminado esa etapa y que necesitaba hacer otras cosas. Y nada. Así cerramos aquello. Yo acabé muy bien con Jaime y Ramón.

Con qué te quedas de aquella época.

Me quedo con todo lo que hicimos y todo lo que aprendimos. Fue una etapa, en la mayoría de las veces, en las que nos tocaba mirar a los mayores, observar y aprender. Ahora solo me alucina todo lo que nos pasó. Hicimos muchas cosas y muy frikis, pero fue una etapa más de aprendizaje que de repercusión directa para nosotros mismos.

Amaia Montero y Sudamérica

(Risas) Estuvimos con Amaia de gira por España y más tarde por Latinoamérica. Fíjate, no habíamos sacado ni el disco en España y ya estábamos tocando en Ecuador delante de 10.000 personal, Uruguay, Chile, Argentina… llegamos a tocar en el Luna Park. Fue una experiencia increíble. Aunque la verdad es que para nada nos gustaba la idea de tirar hacia ese estilo o etiqueta (que tanto usamos ahora) musicalmente hablando. Aunque con Amaia todo fue genial.

Teloneros de Pereza

Hicimos muchos conciertos con Pereza. Teníamos mayor sintonía con Rubén y Leiva y creo que eso también nos marcó un poco. Se portaron muy bien con nosotros. Fueron años para formarse y empaparse bien de toda aquella repercusión. En esos conciertos sí sentíamos que podíamos sacar público para 84.

Incluso Shakira

(Risas) Aquello solo fueron dos conciertos, y la realidad es que yo no estuve ni siquiera a cien metros de ella. Fue la experiencia de tocar en el Calderón, y eso que te llevas. También se aprende mucho.

¿Eres colchonero?

Soy madridista, aunque tengo una foto de aquel día en la sala de prensa. Mi pequeño contrato con el Calderón. (risas)

Os llegaron a comparar con grupos como Los Rodríguez, Ariel Rot, Pereza y Andrés Calamaro.

Ahora más, con el tiempo, es lógico que intentemos situar a una banda en un sitio o en otro. Creo que Pereza hizo una cosa súper interesante, porque fueron capaces de continuar con la estela que habían dejado grupos como Los Rodríguez, Calamaro, Tequila o Los Secretos. A nosotros nos gustaba la idea de que nos metieran en esa línea y nos comparasen con grupos como estos. Pero también vimos el cambio tan repentino que pegó el Pop. De repente llegó el “Indie” y nosotros no éramos ni comerciales ni indies. Nos quedamos fuera.

Qué rabia eso. O no.

Bueno. Es lo que nos tocó vivir. Yo tampoco presté mucha atención a lo que estaba pasando en ese momento a nuestro alrededor, y joder, lo que hicimos tenía aún más mérito. Nosotros cuando nos separamos no hubo ningún medio que se hiciera eco, bueno, hubo algún blog que dijo que nos habíamos separado. Pero aún con todo esto seguíamos haciendo bolos, tocabamos en Joy Eslava y lo vendíamos todo, hicimos miles de Galileos… Para mí era una cosa más de credibilidad, de… nosotros estamos cosiendo esto porque la gente viene a nuestros conciertos y se emocionan, y vuelven. Pero sí, me hubiese gustado que pasaran más cosas, pero también el éxito es muy traicionero. Fue lo que nos pasó en aquella época. Yo tengo la sensación extraña de no haberlo vivido, de verlo como desde fuera, en tercera persona.

Hubo momentos duros.

No me gusta quedarme con las cosas negativas. Para mí sí fue más la depresión post 84. En realidad no tenía nada que ver de por cómo habíamos acabado, simplemente si tú estás acostumbrado durante diez años de tu vida a hacer una cosa y de repente dejas de hacerla sin proceso de asimilación, creo que a cualquiera le pega un reventón, sobre todo algo tan gratificante como salir a tocar y que la gente cante y aplauda tus canciones. Esa dependencia estaba generada. A mí en el trabajo ya no me aplauden, pero cuando doy un concierto sí.

Pero es diferente. No se puede premiar a todo el que participa en una carrera solo por el simple hecho de calzarse las zapatillas. Entiendo que un concierto es distinto, pero también hay que saber valorar y reconocer el esfuerzo de aquella persona que se molesta en entrenar y en mejorar cada día que la que no lo hace y que se presenta igualmente.

Yo soy más de medalla a todo el que participa (risas). Pero te cuento cómo lo viví yo. A mí lo que me encantaba era tocar y aunque suene muy pretencioso lo que me gustaba era grabar discos y tocar. No me interesaba absolutamente nada más. En general, lo único que echaba de menos era lo adictivo que era ese reconocimiento. Te das cuenta de lo insignificante que eres. En ese momento yo tenía un refuerzo super bestia desde fuera. Ahora es verdad que lo vivo todo de manera más relajada, más individual. Soy mucho más feliz.

Una etapa nueva después de tres años fuera, cómo ha sido volver.

Me encantaría decirte que ha sido fácil, pero no. Ha sido una etapa muy de obligarme, de decir… tengo que hacerlo. Había mucha gente que me decía que debía hacerlo, que era mi sueño. En realidad mi sueño no era grabar el disco. Para mí era más una cuestión de, tengo un montón de canciones, me apetece hacer un disco, pensar los arreglos, dar conciertos… pero el objetivo ya había cambiado completamente. Era más una cosa de quiero hacer esto lo más serio y profesional que pueda a pesar de que yo tampoco vaya a implicarme a muerte.

Llegaste a decir que no hay que dedicarse mucho a la música (ver aquí)

¿Qué no hay que dedicarse mucho? Pues la suscribo, jajaja. No sé en qué momento de lucidez fue, pero estoy totalmente de acuerdo con esa frase.

Que importante la pausa.

Exacto. Así es. Lo que pasa que si es verdad que el hecho de haberse salido de todo aquello hace más difícil la vuelta. Es algo muy raro, porque ya sabes de qué va todo, y quizá sea por eso. Ahora soy muy consciente. Intento hacer todo con más tranquilidad, con más pausa. Y eso da más miedo.

Es tu versión más madura.

Totalmente de acuerdo. Es verdad que en la etapa de 84 éramos más jóvenes y también éramos tres. Cuando empiezas con veinte años se marca más la pauta. En un grupo, también acaba habiendo errores. Vas caminando hacia un sitio, a pesar de que yo siempre iba muy a mi bola y en 84 componía mucho con Jaime, es verdad que tenía mis canciones, pero era más en la interpretación.  Era otra cosa. Ahora sí que soy yo en toda mi esencia. Me siento súper identificado con lo que he hecho y eso es una pasada. Soy completamente yo.

Te lanzas en solitario pero no estás solo: Ramiro Nieto, Martí Perarnau, Chema Moreno y Sergio Valdehita te acompañan en este disco.

Totalmente. Creo que fue una de las decisiones más importantes que tomé de cara al disco. Es verdad que yo podría haberme producido todo el tema de la grabación y demás, pero como estaba un poco saturado de mí mismo creo que delegar totalmente en ellos fue un gran acierto. Me abandoné a su trabajo, se lo pedí y encantados accedieron. Lo han hecho suyo. Hay mucho de Ramiro Nieto y de Martí Perarnau en cómo suena el disco e incluso en las canciones, aunque luego me recuerdo que es cierto que las canciones ya estaban hechas mucho antes. Es lo que dice la gente de que el productor tiene que adaptarse al músico, pero en este caso en concreto, conmigo, creo que ha sido perfecto. Mis canciones que están un poco alejadas de todo lo que hacen ellos, y lo que ha salido lo siento mio, y son ellos al 99% los responsables del sonido y de los arreglos, de cómo suena el disco. Estoy muy feliz.

Podría haber sido un desastre.

(Risas) Exacto. Pero ha sido un éxito.

Grabar un disco estresa.

Es súper estresante. Incluso cuando lo que tienes entre manos es un lego o un simple puzzle.

¿En esos casos es mejor estar solo y tomar uno mismo las decisiones?

Sí. O no. A veces está bien pero en otras ocasiones también es bueno que haya gente cerca de todo ese proceso creativo para que te ayuden a tomar decisiones importantes. Creo que he tenido la inteligencia necesaria para olvidarme un poco de mí y de lo que me decía mi cabeza , y confiar en lo que me decían Ramiro o Martí, por ejemplo.

No te consideras un poeta. Cómo escribes las canciones.

Pues mira. Justo al terminar la etapa de 84 a mí me salieron un montón de canciones, muchas para piano, aunque yo tampoco sé tocarlo casi, pero sí lo suficiente para defenderme. Y de repente encontré un poco como mi camino. Eso fue muy gratificante, ya que por aquel entonces las cosas no eran fáciles. Me salieron unos veinte temas muy coherentes, aunque al final en el disco solo se han quedado nueve. La verdad es que pienso que cualquier hubiera valido, no tengo la sensación de haberme guardado muchos para mí, pero te mentiría si te dijera que no me he reservado nada para mí.

Quizá las que forman este disco son las que más te reflejas en esta etapa de tu vida.

Sí. Al final ha sido un poco la mezcla de todo lo que me ha pasado durante estos tres años. A pesar de que yo intento ser muy honrado con cada frase o palabra que escribo. Y sé que hablan de mí todas. El otro día lo hablaba con mi hermano, que también es compositor, y llegamos a la conclusión de que a cada frase que cerrábamos había que preguntarle si era verdad o no. Si es verdad se queda, pero si no, qué estás contando.

Es verdad. Aunque también funciona cuando escribes sobre cosas que no te han ocurrido.

Claro. Yo no sé lo que a la gente le gusta o le funciona, pero lo que sí tengo muy claro es que yo no soy poeta y no tengo esa capacidad. Yo escribo sobre cosas que me pasan a mí, eso sí te lo puedo contar.

Este disco son tus experiencias.

Sí. Desde luego. Todo lo que ocurre en el disco me ha pasado y lo he vivido.

Qué locura exponerse así.

Me encantaría no tener la necesidad de ser tan sincero en mis canciones para protegerme y guardarme cosas, pero ya te digo, de este disco solo he sacado nueve, o sea que algo sí me he guardado. Al final lo que he querido compartir lo he compartido. Pero también es mi forma de entender las canciones y de escribirlas. Admiro mucho a la gente que es capaz de componer o escribir cosas que no ha vivido o sentido. Pero para eso hay que ser un poeta.

134 tiene ese aire a 84

Totalmente. 134 fue uno de los temas que escribí en el límite de cerrar aquella etapa con 84 y quizá por eso tiene esos sonidos, con voces, con coros, más pop americano.

134 veces, son muchas veces.

(Risas) Incluso podían haber sido 193 o 200. Esta canción es más de lo que suele pasar en muchas ocasiones, de lo dejas con tu pareja pero aún así la sigues queriendo un montón. Suena un poco absurdo porque lo importante es quererse, pero a la vez lo dejas. Es raro, sobre todo en relaciones largas.  Yo creo que habla de muchas cosas. Quizá de algo que piensas que solo te ha pasado a ti pero en realidad eso mismo le ha pasado a todo el mundo.

Tan Solo un Grito. Por qué.

En realidad viene de una canción, pero en cuanto me salí un poco de la canción sí supe que iba a ser el nombre, porque es un grito, pero es tan solo uno. Es un poco también lo que he intentado contar en la portada. Te ha pasado algo, pero ya está, sigues feliz y sigues adelante. El rastro está ahí pero tú sigues con tu vida. Para mí es súper positivo el mensaje.

¿Han sufrido muchos cambios las canciones desde que las escribiste hasta ahora que has grabado el disco? ¿Qué música te ha influido?

Sí que han podido sufrir algunos cambios, no muchos. Porque en realidad para mí todas iban por el mismo camino. En cuanto a música que me haya podido influir en este disco, Richard Hawley, me he vuelto muy loco. No he podido dejar de escucharle. También Iván Ferreiro…

Iván es muy poeta.

Claro, jajaja. El cabrón es muy poeta, por eso le sale así. Pero también he buceado en Carlos Chaouen, Enrique Urquijo muchos estilos diferentes…

Las referencias son importantes.

Y necesarias. Y creo que lo que distingue, que lo hablábamos antes, en cuanto hablas de ti con exigencia y no estás hablando en general, ahí ya empiezas, a pesar de que tu forma de componer o escribir se parezca a otra, a ser tú. Entonces, yo creo que ahí si tiene que haber cierto compromiso con lo que escribes, de que sean cosas que te hayan pasado a ti.

Beris no es 84. ¿Tienes miedo de que la gente pueda esperar que este disco tenga un sonido muy parecido?

No lo siento así, pero podría tenerlo perfectamente. Tampoco estoy buscando volver a sentir aquello, entonces por eso no tengo miedo. Estoy muy contento con cómo ha quedado el disco. Y súper identificado con lo que he hecho. Habrá gente de 84 al que le guste, pero como también puede haberla de que nos les guste o incluso habrá gente a la que le llegue por primera vez. Esas cosas no hay que pararse a pensarlas porque te vuelves loco.

Al final lo que quedan son las canciones.

Totalmente. El disco no ha salido en lo que se considera una buena fecha para un lanzamiento, pero el crowdfunding llevaba mucho tiempo, el producir un libro también llevaba mucho tiempo y tenía que lanzarlo ya .

¿Hay fechas para lanzar un disco?

Parece ser que sí. Y son razonables. Es verdad que si lo lanzas en septiembre tiene más posibilidad de hacer una gira en invierno y hacer promoción durante el año para luego poder defenderlo en festivales también…

Pero no todo vale.

Desde luego y quién lo haga y busque los festivales no seré yo quien le juzgue porque también se gana la vida con esto. Igual que yo en el trabajo si mi jefe me pide que me quede una hora más pues me quedo. Con el disco a veces pasa lo mismo. Al final si es tu trabajo es bueno que te adaptes, y tampoco pasa nada. Para mí era más importante el proceso vital mío de, ahora lo quiero sacar, que el hecho de que alguién me dijera de hacerlo en otro momento.

A propósito del crowdfunding, un éxito absoluto.

Yo estaba súper acojonado, pero la realidad es que tuvo un recibimiento increíble. La gente lo petó. Lo puse en cuatro mil y llegar a los ocho mil fue algo realmente increíble. Y aún así el disco ha costado más, pero es verdad que con esta ayuda se han podido financiar recompensas muy bonitas y producir un disco realmente sincero. Pero la verdad es que estaba acojonado. Lo que estoy haciendo es muy difícil, dar un concierto y que vaya gente, enfrentarse a todo tú solo, acojona bastante.

Pero la independencia es buena.

Por supuesto. Y a mí me da muchísima libertad. Pero también te digo que si llega alguien y me ofrece su ayuda encantado la aceptaría. La independencia está muy bien pero muchas veces te ves limitado por otras cosas, tiempo, dinero o incluso te quemas de hacerlo todo tú solo, por eso pienso que es bueno tener gente que te pueda ayudar.

Cómo es trabajar con una compañía detrás.

La última experiencia que tuve yo fue con el último disco de 84 fue con Warner y la verdad es que estuvo genial. Creo que Warner nos respetó muchísimo e incluso el equipo de Pink House era increíble. No tuvimos quejas. En mi caso las experiencias con las compañías han sido positivas, también es verdad que ahora han cambiado mucho. Pero si soy amigo de éstas.

Fundación Carmen Pardo-Valcarce.

Es un sitio increíble. Llevo un año y medio allí trabajando de diseñador gráfico, además de ser monitor con chicos con discapacidad intelectual, y estoy muy feliz. Yo he trabajado en agencias de publicidad y no tiene nada que ver. El libro del crowdfunding se ha impreso a través de la imprenta de la fundación, y el resultado ha sido increíble. Obviamente quien quiera ganar dinero no se va a una fundación a trabajar, pero me sobran motivos par volver al día siguiente. Estoy muy contento.

Toca defender este disco.

Pues sí. Pero lo cierto es que no he cerrado nada aún. Sí me molaría hacer algo bonito para la vuelta del verano, en octubre o noviembre, hacer una “gira” en invierno. Molaría ir a Barcelona, por ejemplo, pero no tengo nada cerrado. Ya pensaré en ello más adelante. Por ahora el único concierto que tengo ya cerrado es el del 20 de mayo en Galileo.

¿Vas a ir con banda?

En Galileo voy a ir con banda. Tengo la suerte de que los chicos me van a acompañar en esta ocasión, sabedor de lo difícil que resulta a veces sacar hueco incluso para ensayar, pero para esta fecha en concreto se ha podido hacer así y es genial contar con tanto talento acompañándome. Sí soy consciente de que me va a tocar defenderlo solo en muchas ocasiones, por no decirte que en la mayoría, pero bueno, tampoco me preocupa demasiado.

Responde rápido. Un libro.

Boirs, de Jaap Ter Haar

Un disco.

“I Love You, Honeybear” de Father John Misty.

Una canción.

The Ocean, de Richard Hawley.

Con quién te gustaría hacer una colaboración.

Con muchos, jajaja. Pero ahora mismo estoy super emocionado con dos voces increíbles: Silvia Pérez Cruz y Zahara. Me parecen dos voces realmente bonitas. Además me parece que Silvia es una de las mejores cosas que están pasando ahora y que está ahí y no sé si nos estamos dando cuenta. Con Marc de Sidonie también me gustaría. E incluso conp Eros Ramazzotti, (risas).

Una comida.

Un buen arroz blanco con tomate. O un sandwich mixto. jajaja