Fotos: Juan Pérez-Fajardo
Texto: Jorge Gordo

No sé ni cómo empezar estas líneas. De verdad. Estoy tratando de buscar las mejores palabras para poder contaros lo que viví en el WiZink Center, pero soy incapaz. Lo primero agradecer a-Shows on Demand- y de J&B por hacer posible algo así  a través de su plataforma de #fanfunding Juntémonos. La noche del 30 de diciembre de 2016 fue un disparo certero al corazón del rock and roll. Más de 15.000 personas hemos sido testigos de la fuerza, la destreza, el cariño, la complicidad y la lealtad que tiene Leiva con esta profesión, la de ser músico.

Yo no quiero ser Bob Dylan, quiero ser Leiva.

Soy del 91, una generación que ha vivido su adolescencia escuchando Pereza, Algo para Cantar, Animales, Aproximaciones y Aviones; discos que me han acompañado en mi juventud y que ahora redescubro con la madurez del que se sabe conocedor de tener entre las manos algo tan poderoso como son sus canciones. Joder, cuando aprendí a tocar la guitarra lo hice con canciones como Pienso en Aquella Tarde, Princesas, Windsor o Lady Madrid, entre muchas otras. ¿Quién no se ha creído alguna vez ser el flaco de la Alameda de Osuna? No hay por qué irse siempre al otro lado del charco a buscar referencias musicales cuando las tenemos en casa. Yo no quiero ser Bob Dylan, quiero ser Leiva.

El Palacio a sus pies

El madrileño quiere a su público. Y éste le corresponde de la mejor manera posible, llenando el Palacio de los Deportes. Agradecido como siempre, no dejó escapar un momento para agradecer el esfuerzo que conlleva gastar 30€ (entrada más barata) en 2016. Pero Leiva bien merece pagar este precio y más si además lleva de teloneros a Morgan, el grupo madrileño se subió a las tablas del Palacio comandados por la voz tan inmensurable de Nina. Su disco, North, ha sido de lo mejor que nos ha dejado este año 2016. Con todo esto, cómo no vamos a ir a verle.

Terminada la brillante y excitante actuación de Morgan sobre el escenario, todos ansiábamos la salida de Leiva, que se hizo esperar más de lo habitual. El sonido de viento se hizo notar. Los nervios se apoderaban del Palacio cuando el ex-Pereza saltó sobre el escenario dejando entrever lo que esa noche íbamos a presenciar, su mejor versión. Con un juego de luces realmente bonito y trabajado, “El último incendio” arrancaba los primeros gritos de un público que, desde el principio hasta el final del concierto, no iba a dejar de acompañar al cantante en cada coro o verso.

Cerré los ojos y canté cada estrofa como si volviera a tener 15 años acompañando con la mano los acordes que salían de la guitarra de Leiva. A mi alrededor, una amplia variedad de generaciones hacían lo mismo que yo. “Lluvia en los zapatos” sonó como nunca, limpia y contundente. Entonces le siguió “Animales” y todos desatamos nuestros instintos más feroces. “Cantantes” cerró una primera parte de un show que no había hecho más que comenzar. Leiva se daba un descanso para explicarnos que tenía un tema que, desde hacía un tiempo, estaba tratando de recuperar para sacarla a relucir en los conciertos, se trataba de “Windsor”. Con esta canción sonando, era inevitable no acordarse del otro miembro de Pereza, Rubén. Al que su excompañero le dedicó algunas estrofas de “Estrella Polar”, demostrándole así todo su cariño y respeto. Entonces le llegó el turno a “Eme”, aquí la culpa pesa un poco más para el que parte. Una a una las canciones se iba sucediendo y fue entonces cuando llegó “Breaking Bad”, única canción en la que saqué mi teléfono móvil para mandarle a mi hermano Gonzalo un pequeño audio que rezaba “La gloria me ha tumbado en el segundo asalto, demasiado humo, demasiados pactos”. Canción que se grabó como videoclip por parte de la organización y que pronto podremos ver en el canal de YouTube de Leiva. Por cierto, el móvil podéis dejarlo en casa cuando vayáis a un concierto. Entiendo que se quiera hacer una foto del momento y eso lo respeto, pero de ahí a estar grabando todo el concierto… hubo muchos momentos en los que tuve que mirar las pantallas porque lo único que veía cuando miraba hacía el escenario era un ejército de teléfonos grabando. Me cago en mil putas, cabrones.

Dejando de lado esta mierda, Leiva es de los que se acuerdan y así se lo hizo saber a su banda, amigos que le acompañan desde hace ya un tiempo en su trayectoria como músico. Gran parte del éxito de Leiva reside en ellos. Qué bien y qué bonito sonó todo el concierto, de verdad. De los mejores que he podido escuchar en el Palacio.

Con todos esos monstruos derrotados, éramos conscientes de que se acercaba el final. “Sincericidio” cerraba el ciclo de canciones de un álbum que ya es disco de oro, pero aún queríamos más. Fue entonces cuando Leiva pidió al público que dejasen sus teléfonos móviles para disfrutar de un final de ensueño. “Lady Madrid” sonó como nunca. Público y artista nos fusionamos en uno creando una explosión de sentimientos encontrados, de recuerdos inolvidables y de puro éxtasis. Esta droga es jodidamente buena. Era el final que esperábamos. Es el final que Leiva jamás olvidará.

Setlist:
El último incendio
La lluvia en los zapatos
Animales
Guerra mundial
Mi mejor versión
Palomas
Vis a Vis + Los cantantes
Windsor
Eme
Breaking bad
Miedo
Ciencia ficción
Monstruos
Electricidad
Cómo lo tienes tú
Medicina + Estrella Polar
Terriblemente cruel
Mirada perdida

Sincericidio
Lady Madrid