Madrid, 2 de febrero de 2017
Texto: David Cuero

El pasado domingo nos encontramos en Granada con el humorista betulense Loulogio. A las 17:30, nos abrieron en exclusiva la puertas de la sala Plantabaja, donde un par de horas más tarde Lou ofrecería su show. Actualmente él se encuentra girando por España, dirigido por la agencia MPC management, presentando ciudad por ciudad “A contrapelo”, un proyecto (en nuestra opinión) un poco menos maduro de lo que el catalán acostumbra a hacer. Pensado para un público joven y cargado de polémica, el monólogo que vimos nos convenció una vez más de la versatilidad e ingenio que porta Loulogio, aunque en algunos momentos torcimos el gesto ante determinados comentarios que podrían interpretarse discriminatorios hacia colectivos como el de los inmigrantes o la mujer.

UNA TARDE CON LOULOGIO

Música Ilustrada: Acabas de llegar a Granada, ciudad conocida por su gastronomía, sus bares y su gran variedad cultural… Sin embargo, también es bien sabido en toda la península que somos gente difícil de tratar por nuestra malafollá… ¿Qué nos puedes contar de tu breve paso por aquí?

Loulogio: Mi padre nació en Granada, y cumple con todos los requisitos que acabas de decir en la introducción. Es muy buena gente pero tiene muy malafollá. Es curioso, ¿eh? La expresión esta me gusta, además. “Malafollá”. Es como que has ido a hacer algo muy concreto y ha salido mal, y te enfadas. No, no, bien. De momento muy bien. Llegué hace un día, me han llevado de tapas, de birras… He visto locales chulos por aquí. La verdad es que estoy disfrutando, tenía muchas ganas de venir.

MI: ¿Cuál ha sido el local que más te ha gustado?

L: Pues a ver… Es que a media noche he empezado a olvidar los nombres de los locales, ¿sabes? Soy un poco heviata (heavy), así que me llevaron por sitios del estilo. Estuve en El dragón rojo, por ejemplo. También estuve en uno que se llamaba… Bueno, estuve en varios de este rollo.

MI: Te dedicas al mundo del humor. Es un sector que junto con el de la música, siempre se ha resistido a entrar en el conjunto de artes que la sociedad española entiende como cultura. ¿Cómo vive hoy en día un monologuista que actúa en Plantabaja en vez de en El Club de la Comedia?

L: Hombre, primero: para actuar en El Club de la Comedia tendría que hacer cosas un poco… más particulares, encajando en el perfil de monologuista del Club de la Comedia. Creo que no cuadro en ese perfil. Es curioso, porque me haces la pregunta y me viene una reflexión: yo soy muy fan de un monologuista que se llama Miguel Noguera. Es un monologuista con el que me parto; yo lo escucho hablar y me muero de risa porque hace reflexiones muy curiosas y le da vueltas a las historias… pero a este hombre no lo verás actuar en El Club de la Comedia jamás. Y si actuase allí, nadie se reiría. Pero nadie en absoluto. El humor sólo funciona en su contexto.

Te pongo otro ejemplo: estuve viendo a Bertín y Arévalo en el teatro, haciendo comedia también. Evidentemente no me reí nada porque todo eran chistes de maricones y otras tantas cosas que me parecían faltonas y un poco gratuitas, pero todo estaba lleno de señoras octogenarias que no paraban de reírse. A mí me gusta actuar donde el contexto me ayude, donde sienta cercanía con el público, donde note que hay un arropamiento, que hay un calor… En El Club de la Comedia no; no veo que pudiera encajar en ese perfil.

MI: ¿Qué opinión tienes sobre el Club de la Comedia?

L: La verdad es que no lo he visto mucho. Hay monologuistas tipo; monologuistas que encajan con lo que la gente entiende que es un monólogo. No digo que yo sea especial ni que otros lo sean ni que el humor sea de una forma o de otra. Simplemente cada uno lo entiende según el contexto. Es el arquetipo; el estándar. Allí hay gente con mucho talento y otra que, a pesar de no ser monologuista, es actor y va a interpretar. Es un producto dirigido a la televisión. Además, el público de la televisión no recibe el humor igual que el de internet. En la red todo está un poco más avanzado.

“En el humor es muy difícil no ofender a un colectivo o no provocar una ofensa”

MI: ¿Y tú, interpretas un personaje o actúas siempre de forma natural?

L: ¿Sabes la de gente que dice: “Lo que yo hago es un personaje”? Lo dicen muchos y yo no lo creo. Por ejemplo Toni Moog. Es de Barcelona. Salta al escenario y es un macarra, está súper encendido todo el rato. ¿Él es así? Más o menos. Es casi así. Normalmente cuando haces un show, un vídeo u otra cosa (al menos en mi caso) es una exageración, una caricatura de mí mismo, no dejo de ser yo ¿vale? Es como, me cojo y me caricaturizo. También porque cuando haces espectáculo, cuando quieres llamar la atención sobre algo, tienes que exagerar un poco las cosas.

MI: ¿Preparas tus monólogos o los improvisas sobre la marcha?

L: Los monólogos siempre están preparados, hay un lugar para la improvisación, pero no se puede improvisar un monólogo porque te vas a pegar el batacazo de tu vida. A veces meto cosas improvisadas, de hecho más de lo que debería. Es curioso pero, para que un monologo funcione muy bien, tienes que escribirlo muchas veces. Tienes que estudiártelo tan bien y practicarlo tanto que parezca improvisado. Si sólo lo improvisas, el baremo riesgo beneficio puede jugarte una mala pasada; puede salir muy bien o ser todo un fracaso.

MI: Volviendo a la visión social del mundo del humor en España; con el paso de los años, los chistes han ido ofendiendo cada vez a más colectivos. Sin darse cuenta, los humoristas introducen en sus monólogos micromachismos, comentarios capacitistas y demás faltas de respeto que poco a poco van dejando indiferentes a menos personas ¿Cómo haces frente a esto?

L: Ah, yo no quiero hacer frente a esto. Vamos a ver, cada uno que haga lo que quiera, para empezar, porque para algo tenemos libertad de expresión (y más en el humor). Te pongo un ejemplo: el chiste de “mis tetas”, ¿es ofensivo o no es ofensivo? Va una señora corriendo por la calle muy preocupada porque ha perdido a su perro que se llama mistetas y se encuentra a un policía al que le dice: 
- Señor policía, ¿ha visto a mistetas? 
- No, ¡pero me gustaría verlas!

MI: Es ofensivo sobre todo para la mujer, porque la sexualiza.

L: Está bien, y ¿no es ofensivo al mismo tiempo para la mujer que para el policía? En plan, ¿qué hace un policía diciendo eso? ¿No es ofensivo también para el colectivo del policía?

MI: También. Lo estigmatiza un poco.

L: Es que es muy difícil no ofender a un colectivo o no provocar una ofensa. En mis monólogos creo que no hago ninguna ofensa que la gente diga “¡ostras, que ofensa más jodida!” De hecho no tengo nada machista. Tengo algunas cosas en las que sí que me río, pero me río del machista; es decir, me río del racista o lo imito ridiculizándolo. Pero si tú sacas eso de contexto puede parecer que yo sea racista. Si yo digo: un racista dice “tal tal tal” y tú extraes esa frase parecerá que yo lo estoy diciendo, ¿me entiendes? Es muy delicado esto. Yo creo que es tan sencillo como que, a quien no le guste un tipo de humor, pues no tiene por qué verlo. Si empezamos a censurar, se nos puede ir de las manos. Una actuación que está mal, está mal y, bueno, dejémosle que se hunda en su propia mierda. No sé si censurar y señalar todo es bueno porque cada vez crece más la censura y se vuelve más picajosa. También digo otra cosa, hay que diferenciar si el objetivo es hacer reír o el objetivo es provocar por provocar; o sea, hay humoristas que igual ni son humoristas que lo que hacen es decir cuatro cosas para que la gente diga: ¡bualá! ¡lo que acaba de decir!”

Es diferente cuando el objetivo es hacer reír de una situación que todos conocemos. Al final el humor es empatía; es reírnos de algo que todos conocemos.

MI: ¿Tú estás intentando reducir este tipo de comentarios?

L: La verdad es que sí porque ten en cuenta que yo llevo haciendo esto como diez años y, claro, cuando tenía 24 años era mucho más inconsciente de lo que soy ahora. A veces veo al antiguo Lou y digo unas cosas que están súper fuera de lugar. Nos vamos haciendo grandes y vamos aprendiendo de nuestros errores, tanto en un lado como en el otro; tanto en faltar o no faltar como en hacer bien las cosas.

MI: Aunque con tu gira “A contrapelo” estás implicado casi al 100% en el mundo de los monólogos, debes casi toda tu fama a YouTube. Esta red (con los casos de dalas, mr granbomba, reset…) se ha vuelto todo un mar de personajes tóxicos, un Sálvame para chavales de 12 años. ¿Coincides con nosotros en que, probablemente eres, has sido y serás el youtuber menos youtuber de todo YouTube en España?

L: ¡Puede ser! (risas). Es que además el término “youtuber” últimamente es como malo, despectivo. Si una noticia empieza diciendo “El youtuber…” ya sabes que algo malo viene detrás. Yo creo que es una cosa generacional, también. El otro día lo pensaba, ¿no? Mi ídolo es Louis CK. Es un monologuista que sube al escenario, cuenta su vida y me parece un genio. Lo hace muy bien: su actitud, forma de hablar… Por eso, mi ídolo es Louis CK. Entonces yo me levanto y digo: voy a ser como Louis CK, porque es mi ídolo. Entonces me pongo a escribir y no voy a ser como Louis CK; voy a hacer un monólogo pero va a llegar a un 10% de lo que haría él. Esto sería en el caso de que mi ídolo fuera Louis CK. Ahora supongamos que mi ídolo pasa a ser JPelirrojo y quiero ser como él. Haré un blog, pero no llegaré a ser JPelirrojo. Seré un 10% de lo que es él y encima habré puesto el listón por debajo del que me imponía Louis CK.

Gente como Wismichu ha dicho que se siente responsable de casos como el de Reset. Estás influenciando a una generación de jóvenes que ve que eso es guay y que lo puede hacer cualquiera. Lo de Louis CK no lo puede hacer cualquiera, pero llamar por teléfono a un tipo y hacerle una broma o reírse del gordo de la clase lo puede hacer todo el mundo. Y los chavales lo hacen con un nivel aún más bajo. Eso es lo que va empobreciendo poco a poco, no tan solo el talento sino el criterio de la gente que va creando contenido. Y, bueno, también los hay que se levantan y dicen mi ídolo es Reset, ¿sabes? (risas). Imagínatelo, siempre iríamos bajando el listón. Yo creo que es una cuestión generacional. Espero que se pase. Hoy día no hace falta ser un genio para ser el ídolo de nadie, sólo hace falta llamar la atención, para bien o para mal. Especialmente para mal. Supongo que con el tiempo los niños crecerán; la gente crecerá y dejará de consumir fast food. Querrán algo más. Aunque seas niño, cuando pasan 4 o 5 años dices: “¡Uf! Esto es lo mismo de siempre, estoy un poco cansado. Voy a ver si hay algo más”. Yo creo que son ciclos. Cuando era niño, a mi también me gustaban cosas que eran horribles y maduré. Youtube ahora mismo es una red que es un niño, en general.

MI: Nosotros trabajamos principalmente la musical. Sabemos que estuviste en el Fib el año pasado y por tus venas corre sangre Mediterránea y festivalera. ¿Qué piensas de este auge de los festivales al que estamos asistiendo?

L: Te diré una cosa, los dos únicos festivales en los que he estado han sido dos ediciones del FIB. Nunca he ido a otro festival. Es que a mí las aglomeraciones no me gustan mucho. Estuve allí y bueno. Bien. Los grupos salen y cantan por lo visto. Pero no me acaba de molar ese rollo. No me gusta eso de que cante uno en un lado y otro en otro. Me gusta más ir a un concierto de alguien y ya está. En los festivales además todo el mundo va con un atuendo muy estrepitoso y no lo paso bien. De todas formas, la compañía y el buen rollo hicieron que no lo pasara del todo mal.

MI: Ya casi estamos terminando, ¿Que mensaje mandarías a todos los jóvenes que, de una forma u otra quieren vivir del mundo de la cultura en España?

L: No es fácil (risas) no es una cosa fácil. Yo siempre doy el mismo consejo porque me parece que es fundamental. Hagas lo que hagas en el tema artístico-cultural cuestiónate si, en caso de recibir el producto final (desconociendo su autor), este te gustaría o no. Como creador, intenta abstraerte un poco y mira si tu contenido realmente es bueno de forma objetiva. No te quieras demasiado y, además, implícate. No lo hagas sólo por el éxito. Implícate. Deja algo de ti en lo que haces y, al final, cogerá entidad y personalidad. Eso es muy importante.

MI: ¿Y a los que quieran vivir del mundo de la cultura en Badalona?

L: En ese caso tienes que salir de casa con chaleco anti-balas y todo irá bien.

MI: Muchísimas gracias por tu tiempo. Suerte para esta noche, aunque sabemos que no te hace falta.

L: Gracias a vosotros.


GIRA “A CONTRAPELO”

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