Es domingo, Madrid está encapotada y gris, lleva toda la mañana lloviendo y solo me viene a la cabeza aquel concierto del pasado 16 de noviembre en Libertad con César Pop. Era mi primera vez.

Desde hace tiempo conozco el nombre de César, le he visto siempre acompañado de nombres como el de Quique González, Leiva o Iván Ferreiro, quienes se alimentan y aprovechan bien de la savia que tiene el asturiano. La complicidad que tienen estos músicos con él se refleja en cada canción que tocan juntos o en cada disco que César les ha acompañado, que son unos cuantos. Lo que yo tardé en descubrir fueron sus canciones, pero esa espinita ya está fuera y ahora puedo contaros cómo es César.

En realidad, no tardé en descubrir sus canciones, si no más bien cómo sonaban en directo. Te Llames Como Te Llames (2011) es el disco, y creo que el único, que tiene César. Diez canciones y 36 minutos donde el cantautor se entrega de lleno a esta profesión, la de ser músico. Diez temas que suenan a veracidad, a intimidad, a cogerte con ganas, a rabia acumulada, a morderte sin miedo, a no querer verte o a morir por verte de nuevo. Son sus historias, su vida, sus emociones, su felicidad y sus frustraciones. Y a mí, esto, me toca la patata. Por esa razón no dejé escapar la oportunidad de ir a verlo a Libertad, qué mejor lugar para ver su mejor versión.

El bolo fue una fiesta, César quiso que todos los que estábamos en Libertad nos lo pasáramos pipa, y vaya si lo consiguió. Una de las cosas que me llamó mucho la atención fue que, aún siendo su concierto, él no quería ser el protagonista y por eso se rodeó de muy buenos amigos que le acompañaron durante todo el bolo, haciendo alguna excepción, pues también queríamos ver a César a solas con la guitarra o el piano, que tan bien domina. Esto me gustó mucho, y a la vez te puedes hacer una idea de cómo es César, un tipo sencillo que solo quiere disfrutar haciendo música.

Tuve la suerte de volver a encontrármelo dos semanas más tarde en Galileo, donde por cierto vuelve a tocar junto a Txetxu Altube el próximo 13 de diciembre. Intercambiamos pocas palabras pero vi a un tipo muy cercano y muy volcado por su profesión. Me alegra saber que la música de autor está en buenas manos.

También le dije: “Te debo unas fotos de aquel día en Libertad” y nada, te las dejo César, espero que te gusten y que nos volvamos a ver pronto. Un fuerte abrazo, Jorge.