Texto: David Cuero

La semana pasada estuvimos en el WiZink Center de Madrid celebrando el 40 aniversario del Penta. El mítico pub consiguió reunir en el mismo cartel a muchos de los músicos que lo popularizaron en la movida, así como a nuevos artistas de la talla de Zahara, Lori Meyers o Miss Caffeina. Todos ellos rindieron homenaje con sus canciones a uno de los templos de la música popular española, ofreciendo un espectáculo cargado de momentos emotivos e irrepetibles.

La primera escena fue sobria pero imponente: sólo un hombre y un piano de cola. Teo Cardalda abrió la noche con Malos Tiempos Para la Lírica, justo antes de homenajear a Antonio Vega versionando uno de sus clásicos, Una Décima de Segundo. Finalmente, Teo invitó a María Monsonis al estrado e, invocando el espíritu de Cómplices, se despidieron con Es Por Ti.

Así comenzó la ráfaga de estrellas que esa noche cruzaría el escenario del Palacio de Deportes. El primer bloque de conciertos quedó a cargo de Rubén Pozo con Margot, Bernardo Vázquez (The Refrescos) recordándonos que “Aquí no hay playa” y Alejandro Díez interpretando un par de temas de Los Flechazos.

Los presentadores de la gala, Virginia Díaz y Pablo Carbonell, dieron paso a los granadinos Lori Meyers, que tocaron en acústico sus canciones más sonadas: Siempre Brilla el Sol, Luces de Neón y Emborracharme. Después, tren de vuelta a los 80; Los Pistones tomaron posición y abrieron su set con El Pistolero.

El siguiente bloque fue uno de los picos de este macro concierto. No podía ser de otra manera: Nena Daconte, La Habitación Roja y Danza Invisible pusieron a bailar a los varios miles de asistentes que se debatían entre la euforia y la nostalgia. Tras escuchar algunas canciones de Ilegales, Los Nikis y Siniestro total, llegamos al momento más solemne de la noche. La pantalla situada a la derecha del escenario se encendió mostrando los rostros de cada uno de los personajes de la movida que nos habían abandonado a través de los años. Como fondo de este obituario, Basilio Martí interpretó al piano Una Décima de Segundo en versión instrumental.

Así llegamos al ecuador del sueño, momento para que Miss Caffeina reventara el Palacio y Seguridad Social lo terminara de hundir. Mira Cómo Vuelo, Ácido, Chiquilla y Quiero Tener Tu Presencia sonaron seguidas, así, sin anestesia ni nada. Teníamos que relajarnos un poco sin perder la pasión y de eso se encargaron Jaime Urrutia (Gabinete Caligari) y Sean Frutos (Second). Fue entonces el momento de la reina de la noche, Zahara. Como esperábamos, la “Santa” tocó Lucha de Gigantes, otro capote a Vega que, esta vez, hizo enmudecer al respetable.

Los últimos compases de la noche quedaron a cargo de Tam TamGo (con sus Espaldas mojadas) y Ariel Rot, aperitivos de lujo para dar paso a uno de los dioses del Rock and Roll madrileño. Hablamos de Johnny Cifuentes, el vocalista de Burning. Armado con su habitual botella de sidra, sacó por nuestras caderas toda la fuerza que nos quedaba y puso punto final al concierto.

Aunque en general todo estuvo bastante bien planteado, quizá el recinto debía haber sido La Riviera (como estaba previsto) y no el Palacio de Deportes ya que, aún con las gradas cerradas y el reservado para zona vip ocupando las primeras filas, se observaban muchos huecos entre el público de pista.

El mensaje a extraer de este concierto es claro: la buena música nunca muere. Aunque se vayan los grandes, aunque las radios se envenenen con los nuevos ritmos comerciales, aunque las multinacionales compren la voluntad de nuestros artistas, siempre resistiremos. Los jóvenes valores que han bebido del néctar de la movida, hoy forman parte de bandas respetadas y consolidadas… Y el círculo nunca termina de cerrarse. Desde Música Ilustrada deseamos larga vida a todos aquellos locales que, como el Penta, han luchado y lucharán por nuestra cultura, uno de los tesoros más grandes que podemos poseer.