Una vez oí que la música transmite lo que a cada uno le dé la gana que le transmita. Me gustó aquella expresión liberal, pues todos tenemos mierda en la cabeza y todo el derecho del mundo a interpretar una melodía o un verso de la forma en que nos salga de las pestañas. Ayer, en pleno barrio de Malasaña de Madrid, comenzó un concierto con una canción llamada “Exploración”, que rezaba: “Para volver a empezar, despierta”.

Justo en ese momento, Jorge, de Música Ilustrada, con quien fui al concierto, entre otros, se acercó y me dijo:

—Para llegar a jugar algún día en el Bernabéu, hay que pasarse muchas tardes en la puta calle dando patadas a un balón deshinchado. Esto me hace pensar así.

Me quedé pensando, pero había algo que no me cuadraba. Poco después, apunté en las notas que tomé: «Quizá jueguen en la calle, pero a mí me recuerdan a ese chico superior al resto que se regatea a todos y que podría llegar a jugar en primera». Se lo enseñé a Jorge y me sonrió.

Así empezó todo anoche en la Sala Taboó de Madrid, cuando la banda madrileña Platos Rotos se subió al escenario con más ganas que nunca. El día anterior habían presentado su nuevo disco “Las cabezas de los animales”, el cuarto de su trayectoria en el panorama musical español.

platos-rotos-javi-musica-ilustrada-sala-taboo-conciertosPlatos rotos lo forman: Javi J.Romera, guitarra acústica y voz, una bonita voz medio rasgada que amenaza con comerse el mundo; Maxi Jiménez, guitarra eléctrica, voz y coros, que nos dejó unas perlas a modo de punteos dignos de trofeo; Diego Meléndez es el bajo, el hombre tranquilo, la concentración y el compás que hacen más bella la música del conjunto; y Marcos Gónzalez, batería, quien derrochó talento en un par de solos que se marcó. Y Jairo Martín, teclista que acompañó al grupo en esta noche tan especial.

Después de una encantadora “Reloj de plata” que deja muchas ganas de volver a escucharla una y otra vez, llegó “Precisamos sanación”, donde todos cantamos con ternura:

“Vamos a mirarnos de una vez
a los ojos, sin miedo…”.

Bien entrado el concierto, subió el artista invitado Juan Galgo para versionar junto a Platos Rotos la mítica canción de Los Ronaldos “No puedo vivir sin ti”. A partir de ese momento, todo fue “Harina de otro costal” con la nueva “Búscame” y con la presencia del poeta madrileño Sergio Escribano en “La mezcla” y en “Altos vuelos”, ya que ha colaborado en el nuevo disco recitando en mitad de las canciones, dando ese toque poético y romántico que pocos se atreven a enseñar. Ellos sí. Y allí salió Escribano a mecer las canciones con pasión.

La precisión y el carisma se han vuelto a juntar en la música española y llevan el nombre Platos Rotos. Desde aquí les doy las gracias y les devuelvo el aliento que nos dieron ayer para que sigan latiendo… “como la primera vez”.