Fue hace diez años, una noche en la madrileña sala Costello, cuando Leiva –junto a Quique González y Rubén Pozo— subió al escenario a su hermano pequeño. Era el año 2006, yo estaba en primero de carrera, y fui allí en busca de una entrevista para un trabajo de clase con los chicos de Pereza. Lo que no esperaba era encontrarme con ese tal Juancho, cuya voz, que recordaba a la de un Leiva en sus primeros años en Pereza, no podría sacarme de la cabeza en adelante.

No sería hasta 2009, en un concierto en la sala El Sol, cuando volvería a escucharle en directo. Esta vez con el grupo al completo y con su primer disco ya publicado, bajo el título homónimo de ‘Sidecars’. Donde también estuvieron respaldados por Leiva.

Han pasado los años, han ido publicando discos (un total de cuatro), han llenado salas y ahora se preparan para dar un salto cuantitativo en su carrera, con La Riviera en el horizonte. Y, aunque Juancho siempre será el hermano de Leiva –sobrenombre que lleva con orgullo–, Sidecars se han ganado a pulso en estos diez años dejar de ser “el grupo del hermano de” para ser simplemente Sidecars. El trío formado por Juancho (voz y guitarra), Ruly (batería) y Gerbas (bajo).

Y así lo dejaron claro este domingo en la presentación de ‘Contra las Cuerdas’ en Madrid. Donde la banda madrileña se dejó la piel ante un teatro Nuevo Apolo abarrotado, que levantó el telón con el cartel de entradas agotadas.

“TENEMOS MUCHA EMOCIÓN A ESTE LADO DEL ESCENARIO”

Fue un concierto especial, no sólo porque se celebrara en la ‪mañana de un domingo o porque la puesta en escena fuera mucho más tranquila de lo que el grupo nos tiene acostumbrados. La banda tenía muchas ganas de demostrar (o confirmar) ante el público madrileño su talento. Y lo consiguieron con nota.

Sidecars lo volvieron a hacer una vez más, tan bonito como siempre. Y canción tras canción, las butacas del Nuevo Apolo sobraban a los allí presentes. Queríamos bailar, cantar a voz en grito las canciones, las de antes y las nuevas y, sobre todo, asegurarnos de que notaban, como dice uno de sus temas, que sí, que queríamos quedarnos en Madrid con ellos.

Un gesto que fue recibido por el líder de la banda con emoción y agradecimiento desde el minuto uno. Entre sus palabras a ese público entregado, Juancho reconoció que les había invadido el espíritu de Bustamante.

“Tenemos mucha emoción a este lado del escenario. Estamos un poco Bustamante. Para bien, digo”, apuntó el cantante.

También ellos consiguieron sacar nuestro lado más tierno con un repertorio de baladas y medios tiempos entre los que no podían faltar Mundo frágil, Todos mis males, Dinamita o una versión de ‘De Película’ a la que sólo le acompañaban un par de guitarras y el teclado.

Pero, tras librarse de la silla que había servido para hacer un espectáculo algo más calmado, Juancho nos puso a bailar con Fan de ti, Ya no tengo problemas y Contra las cuerdas, que interpretó junto a “un tipo al que le tengo una admiración muy grande desde que nací. Con todos ustedes mi hermano”. Y que sirvió de broche final para esa singular ‪mañana de domingo.

Tras los últimos acordes y las palabras de despedida, la banda abandonó el escenario entre los aplausos incesantes de un público que permanecía de pie con la esperanza de que aquello no terminara. Lo que hizo que Juancho acompañado por Ruly y Gerbas dieran media vuelta, se sentaran en una de las esquinas del escenario y disfrutaran de ese momento, entre abrazos y caras de felicidad. Saboreando eso que con tantas fuerzas habían soñado y que ya era suyo. Porque el trío madrileño se ha hecho grande, y Madrid se ha rendido a sus pies.