Siempre que vamos a un concierto, lo hacemos con esa dulce sensación de que acudimos no sólo a pasarlo bien, sino también a sentir emociones, a ponernos la piel como la de las putas gallinas. Pero si además es en la mítica Joy Eslava de Madrid, todo coge más color. La tradición que alberga la sala termina siempre cogiendo en volandas a los artistas que allí tocan.

Ayer fue el turno de The New Raemon. El grupo catalán lleva ya casi ocho años encima de los escenarios de toda España, pero lo que pasó ayer en Madrid les consolida como ese grupo capaz de desgarrar el corazón en un par de versos. Y eso es gracias a las letras de Ramón Rodríguez, la voz y la guitarra del conjunto. Sin desfallecer, Ramón empezó en esto en 1998 con Madison; después siguió con Madee compaginándolo con Ghouls’n’Ghosts. Desde 2008, cuenta con el apoyo incondicional de Pep Masiques (bajo), Marc Prats (teclista), Pablo Garrido, (guitarra eléctrica) y Salvador D’Horta (batería), para formar The New Raemon.

El público, entonces, sabía a lo que iba. No esperaban echarse los mejores bailes de sus vidas ni sudar la gota gorda saltando a un ritmo frenético. Entraron por la puerta para pedir un whisky y cantar acompañando las bellas y bestias letras de The New Raemon. Entonces Ramón tumbó el silencio y puso fin a la furia reprimida por la espera. Y después de “El fin de la resistencia” llegó una tipa embriagadora y llena de virtud y todos le cantamos para convencerle de quién coño era realmente: la “Reina del Amazonas”, la de la mirada de gran alcance y magnitud. Sí. Ahí sí que saltamos un poquito.

Bajo la atenta mirada de los IZAL, que algunos pudimos distinguir entre el público, siguieron con un repertorio que no defraudó: llegó pronto “Te debo un baile” y se nos encogió el corazón a todos esos que debemos o hemos debido una explicación a alguien. Qué cojones, a todos.

El día anterior, en la Joy, tocó Maga celebrando su 15 aniversario. Entre Xoel López, Zahara, Iván Ferreiro, Anni B Sweet y Carmen Boza, también estaba The New Raemon acompañándole en la celebración. Miguel (Maga) quiso estar también en la noche de Raemon. Tocaron y cantaron juntos “Sucedáneos”… a grito pelao.

Y al fin Ramón anunció “Tú, Garfunkel”, ese temón triste, pero a la vez con guasa, de desamor, que se convirtió hace tiempo en una de las banderas del grupo. Desmemoriado quiero estar, para ser olvidadizo…

Personalmente, también yo necesito varios puntos de sutura, pero porque ayer, The New Raemon me dejó sin aliento con su directo. A mí y a todos los que allí ¿bailábamos? Qué va, muy poco. Mal hecho. Prometemos todos hacerlo en su próximo concierto. Porque les debemos un baile. Y no una explicación.