Carlos Sadness: “Tener personalidad significa quedar fuera del gusto de mucha gente”

Texto: Jorge Gordo

La palabra descanso no está muy presente este año en la agenda de Carlos Sadness. Y es que no hay nada más que ver todas las fechas que ha cerrado el cantante catalan; 37 hasta el momento. 

La Idea Salvaje (2015) es su último trabajo y ya se ha dejado ver por toda la geografía española. Ciudades como Madrid, Donosti, Gandía, Barcelona, Madrid (otra vez), Zaragoza, Albacete, Elche, Salamanca, Valencia, Sevilla, Torrijos y Mallorca entre otras, colgaron el cartel de SOLDOUT. Cierto es que Carlos no suele tocar en salas muy grandes, la idea de que los conciertos sean más íntimos tiene la culpa. O quizá me equivoque, porque cada vez que lo veo en un festival, lo revienta. Da igual, al cantante de la melena larga le gusta estar cerca de su público y contagiarse de esa felicidad y esa energía que sus fans tanto demuestran en cada concierto.

Ahora en verano, en plena época festivalera, Carlos tampoco levanta el pie del acelerador. Con Houdini bajo el brazo y esa sonrisa que tanto le caracteriza nos recibe en el Aspesuena. El calor aprieta y buscamos un rincón donde poder refugiarnos y empezar con nuestra batería de preguntas. No sin antes refrescarnos con una bebida espiritual.

Música Ilustrada: Después de un año y medio de gira con La Idea Salvaje, podríamos decir que este disco ha cumplido las expectativas notablemente. Te ha llevado a viajar a muchas ciudades, incluso a salir de España. ¿Cual crees que ha sido la clave del éxito?

Carlos Sadness: Creo que no puede haber solo una clave, tampoco quiero precipitarme a llamar éxito a algo que aún está en desarrollo, pero la verdad es que sí está siendo emocionante y gratificante recibir esa sensación de éxito. Yo creo en la naturalidad por encima de todo, creo que es una de las bases del carisma, aunque hay gente que quizás no conecta con tu naturalidad y eso no debe hacerte cambiar, si no asumir que tener personalidad significa quedar fuera del gusto de mucha gente. Si no te da miedo eso, creo que ya tienes una de las claves.

MI: En apenas unos días toca hacer la maleta para cruzar el charco. Con tres fechas ya cerradas en Méxido DF, tiene que ser un autentico lujo poder llevar tu música tan lejos. El público mexicano llevaba tiempo pidiéndolo, ¿menuda responsabilidad, no?

CS: Pues sí, aunque siento responsabilidad con todo lo que hago, pero esto de México es especial, es el principio de una carrera allí. Ha sido uno de mis sueños, siempre, tocar en Lunario, ahora voy por primera vez y tocaré tres veces, será para asumir que es real y no un sueño o algo así. La entrada ha sido buenísima, no puedo ni imaginarme lo que va a pasar con México en un futuro.

MI: Muchos artistas comentan que hay gran diferencia entre el público español y el de Sudamérica. ¿Esto es cierto? ¿En qué se basan esas diferencias?

CS: Esta pregunta te la responderé mejor dentro de unos meses (risas), pero desde fuera, me da la sensación de que son mucho más abiertos y existe mucho menos “postureo”, y lamento usar esa palabra tan odiosa, pero en España se critica enseguida a lo que funciona masivamente, siempre se le buscan los tres pies al gato salvo en contadas excepciones, con grupos que han tardado más de 10 años en funcionar. Parece que exigimos sangre y sudor a las carreras de los artistas, cuando nos debería alegrar que haya gente con menos de 30 años petándolo. Creo que los mexicanos pasan de todo eso, les gusta lo que hace un artista y punto, a muerte con él, porque creen en los artistas por encima de muchos prejuicios.

MI: Meses atrás pudimos obsequiarte con una de nuestras ilustraciones. Quien te sigue desde hace tiempo y te conoce sabe que también te gusta eso de coger lápiz y papel y plasmar tus ideas. Es más, en algunas ocasiones hemos podido observar que algunos de los carteles de promoción y conciertos de tus giras llevan tu propio sello. ¿De dónde nace esta pasión?

CS: Desde que tengo uso de razón dibujo, me gusta, me relaja, hace que me encuentre. Es parecido a la música, pero sin festivales y un poco menos estresante.

carlos-sadness-ilustracion

MI: Tu música ha hecho que recorras muchos kilómetros y por supuesto has coincidido con muchos artistas, artistas que ya pueden considerase amigos. Es una de las cosas buenas que tiene esta industria. Ya hemos podido oír colaboraciones con Santi Balmes, Zahara o Iván Ferreiro entre otros. ¿Cómo es trabajar con artistas de tanta talla? ¿Recuerdas algunas manías o anécdotas que puedas contarnos? Habrás aprendido muchas cosas.

CS: Lo de Ferreiro fue una sorpresa que me montó mi colega Sergio Sastre, él fue quien le lió, porque sabía que yo le admiro y le sigo desde adolescente. Cuando escuché su voz en mi canción no me lo podía creer. Todas las colaboraciones son bonitas, es algo mágico, me encanta, ojalá haga muchas más en un futuro. En cuanto a las manías… creo que quiero seguir haciendo colaboraciones así que me las voy a guardar, jajaja. Ahora en serio. No me viene nada a la cabeza que me resultara curioso. 

MI: Hemos hablado del pasado y del presente de La Idea Salvaje, pero, ¿Dónde se ve Carlos Sadness dentro de dos años? ¿Qué planes hay para el futuro?

CS: Dentro de dos años espero estar con otro disco, además del libro que sacaré este año, no puedo parar de currar, no sé qué me pasa, igual un día exploto.

MI: Ahora que lo mencionas… No solo estás centrado en proyectos musicales porque también estás pensando en publicar un libro.  En él has dedicado mucho tiempo, como hemos visto en redes sociales. ¿Que nos vamos a encontrar?

CS: Mucha ilusión y mucho curro, se llamará Anatomías Íntimas y saldrá a principios de noviembre, no puedo contarte mucho más, porque sería hacer spoilers, pero es mi guinda para el 2016.

MI: Me parece correcto, jaja. Bueno volviendo a la música Carlos, ¿cuál es el artista al que tienes gran admiración desde siempre y el que más te ha impresionado ver en persona?

CS: Manolo García, no me preguntes por qué. Me cago cuando lo veo.

MI: Antes comentábamos algunas de las manias que tienen algunos de los músicos con los que has colaborado, bueno, lo hemos intentado. ¿Tiene Carlos Sadness alguna manía para antes de un bolo? ¿Como vives los momentos previos a los conciertos?

CS: Yo soy una persona bastante tranquila y no estoy nervioso antes de los conciertos, ni tengo rituales ni manías, a veces hago jugar a los músicos a adivinar números que pensamos, para ver si estamos conectados, generalmente acertamos bastante cuando de mejor rollo estamos, es algo bastante curioso.

MI: Sinceramente, me encanta escuchar tu versión de Groenlandia (Los Zombies) porque además de estar muy conseguida, mostrando tu personalidad, siempre es bueno ver como los grupos actuales se acuerdan de aquellos con los que crecimos y nos regalaron canciones imborrables.

CS: Me alegro de que lo veas así, porque hacer versiones es delicado, siempre hay gente que se ofende. Yo nunca creí que sería fan de hacer versiones. Cuando monté mi primer grupo, odiaba hacerlas, quería siempre hacer mis propias canciones, pero con el tiempo he sentido la necesidad de volver mías algunas frases, algunas melodías, y Groenlandia merecía ser resucitada, si es que alguna vez estuvo un poco muerta, que lo dudo.

MI: Es cierto eso de que a veces necesitamos hacer nuestras algunas canciones. Quizá sea porque somos la música que escuchamos. ¿Qué grupos o artistas escucha Carlos Sadness? ¿Te ayudan a definir tu música? ¿Que nos recomiendas escuchar?

CS: Oigo de todo independientemente a la música que hago, mucho folk americano de todas las épocas, pero también cosas de trap, no tengo prejuicios, estos días estaba con el último de Band of Horses, pero también con Fuego.

MI: Después de tantos kilómetros, bailes sofocantes, acordes de idas y venidas y flamencos rosados, ¿qué hace Carlos Sadness para relajarse?

CS: Duermo millones de horas y como muchísima sandía. Si puedo, me voy a la montaña a ver a mis padres, a escuchar rugir el viento y abrazar las cosas sencillas.

MI: Un buen consejo el de abrazar las cosas sencillas. Me encantaría poder hablar más detenidamente sobre el tema. Es una pena porque la verdad es que se nos acaba el tiempo y llegamos a las últimas balas. Bueno, piensa rápido.

– Un libro: Me importa un comino el rey pepino.

– Un disco: El último de Band of Horses, se me ha olvidado el título ahora.

– Una película: El otro día vi room, mola.

– Un grupo/artista: Klimt.

– Comida favorita: Pizza de nutella.

– Color preferido: Oscuro.

[fusion_builder_container hundred_percent=”yes” overflow=”visible”][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_size=”” border_color=”” border_style=”solid” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”no” center_content=”no” min_height=”none”]

Fotos: Rubén Bonmati[/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]

10 temas que demuestran que hay vida más allá de la canción del verano

Se alargan los días, empieza a sobrarte la ropa, y cuando menos te lo esperas ya está sonando en todas partes la canción del verano. Tan querida y odiada a partes iguales.

La canción del verano es fácil de reconocer, letras poco profundas, melodía que, aunque te niegues en rotundo a aprendértela y a bailarla, se te acaba pegando y terminas tarareándola hasta en sueños, y porque al llegar septiembre no vuelves a escucharla más. Vaya, unas características que pueden encajar también con los intensos y fugaces ‘amores de verano’, de los que, como de la canción, es mejor no engancharse. Pero hoy no hemos venido a hablar de esto.

GRANDES HITS VERANIEGOS

Entre los exponentes principales de estos ritmos veraniegos no podemos olvidarnos de Georgie Dann y su ‘Barbacoa’, que unos años después mutó en ‘El Chiringuito‘, para deleite de todos. Pero han sido muchos los que han querido demostrar al mundo que también saben unir palabras sin ningún sentido y ponerles música de fondo. Desde King África, pasando por David Civera, Sonia y Selena, Las Ketchup, Chayanne, Coyote Dax y un largo etcétera que han sido relegados por los ritmos reggeatoneros y los gorgoritos de Enrique Iglesias que han acabado haciéndose con el control del cancionero estival.

Pero para los que queremos escapar de la canción del verano, tanto como huir del calor abrasador y asfixiante de Madrid “buscando el Sol en la playa”, como Eva María, siempre nos quedarán las canciones que hablan del mar, la arena, los amores fugaces, las que nos transportan, tanto por sus letras o ritmos, a idílicos lugares (o al menos así son en mi mente), y con las que no sentiremos vergüenza al tararearlas.

Aquí os dejamos una lista con algunas de las canciones elegidas por parte del equipo de Música Ilustra, Cristina y Jorge. Cinco han sido lo temas que han escogido ellos. Pero como no están todas las que son, ni son todas las que están, podéis ayudarnos a completarla con aquellas canciones que consiguen que en pleno enero volváis al verano.

1. Hace calor’, Los Rodriguez. Es un éxito que no puede faltar en la lista. Y es que en cuanto empiezan a subir las temperaturas y las calles arden, siempre hay alguno que se lanza a cantar esta canción. (C)

2. ‘You gotta be cool’, La Habitación Roja. Los chicos de La Habitación Roja nos ponen a bailar a 37 grados, en una ciudad ardiendo, que bien podría ser cualquiera de la geografía española durante las olas de calor que nos está dejando el verano. Eso sí, nos animan a no perder la calma aunque el calor apriete. (C)

3. ‘Costa azul’, Sidonie. En ella Marc Ros habla de océano, coral, besos y de “enmarcar” recuerdos y amores vividos durante el verano. (C)

4. ‘Copacabana’, Izal. Mikel y los suyos nos transportan a un lugar donde todo parece perfecto. Una canción con la que dan ganas de ponerse a bailar (mientras haces la maleta para huir a la playa). (C)

5. ‘Tour de Francia’, Vetusta Morla. Vale, no es una canción muy veraniega que digamos. No te hace pensar en playas paradisiacas, veranos de ensueño ni anima al baile. Pero este tema de Vestusta Morla habla de los veranos de toda la vida, de los de antes, de los días en la calle, las siestas con el Tour sonando de fondo, los chiringuitos… Y todo ello con un tono nostálgico. (C)

6. ‘Lo que me gusta del verano es poder tomar helado’, Papa Topo. El título de esta canción es bastante obvio pero este tema tiene su gracia. Adrià Arbona lleva la voz cantante en este tema a la vez que Oscar Huerta hace una segunda voz en la que canta todo lo que no le gusta del verano. Personalmente me chifla esta canción. (J)

7. ‘Turnedo’, Iván Ferreiro. Poco que decir. Que pasen los años y que se sigan escribiendo canciones que da igual. Este tema del gallego estará siempre en el reproductor. Da igual la época del año. (J)

8. ‘Salitre’, Quique González. El viento de poniente sopla muy fuerte en verano. Y puestos a salir de Madrid que mejor que refugiarse en Conil de la Frontera. Esta canción de Quique González no falta en mi lista de canciones para el verano. Sabemos que las flores crecen en las dunas, que sube la marea y que se hacen invisibles. Y en verano más. (J)

9. ‘Llegaba septiembre’, Edu Vázquez. Todos hemos vivido alguna vez un amor de verano, de esos que te enganchas y no quieres soltarte. De esos que sabes que al llegar septiembre se desvanecerá. Que fue genial pero que también es inevitable escapar del adiós.  (J)

10. ‘Bikini’, Carlos Sadness. El cantante e ilustrador catalan nos proponer nadar en piña colada o incluso cruzar el mar en flamencos rosados hasta el Círculo Polar. Me encanta. (J)

10+1) ‘El Deshielo’, Zahara. En el verano de 2012 Santiago Alcanda le pidió a Zahara que escribiera una canción para el mes de agosto. Un tema amoroso que nos recuerda que es fácil recordar todo aquello que creíamos enterrado. No podía faltar en nuestra lista. (J)

Festivales: “En Órbita” aprueba el examen de su primera edición

Granada entera lo estaba esperando, y es que parece que los nazaríes no nos conformamos con tener uno de los festivales con más tirón de España. Nosotros siempre queremos más y, dándole vueltas y vueltas a la cabeza, por fin llegó la primera edición de En Órbita, un festival que comienza como todos: con ganas, fuerza y algunos desajustes de organización. Maga, Full, Izal, Niños Mutantes, Carlos Sadness, Dorian o Ángel Stanich esbozaban un cartel que se adivinaba demoledor.

La ubicación del concierto en la Plaza de Toros de Granada, junto con el sofocante calor de la tarde, nos hizo sudar más de lo que quisimos. Tampoco ayudó la salida a la escena de Carlos Sadness, que nos electrizó y nos hizo saltar por los aires. Tenía tan solo 45 minutos para actuar, pero le sobraron para poner a toda la plaza en pie. “Nunca pensé que disfrutaría así en un lugar que me repugna tanto”. Sus palabras trajeron consigo una tremenda ovación. Es curioso ver cómo, por unos segundos, pudimos manifestar nuestra repulsa a la tauromaquia dentro del mismo escenario donde esta tiene lugar.

sadness-en-orbita-musica-ilustrada

La gente iba llegando de todas partes de andalucía y comunidades aledañas para ver a sus grupos favoritos. También desde tierras sevillanas, de donde vinieron los chicos de Full y Maga. Del concierto de Full puedo concluir que se están ganando a pulso un hueco entre los grandes, ofreciendo en su directo una energía total que les da cierto aura de estrellas del Rock. Respecto a Maga, que con tantos años de carrera y una música tan profunda, la gente debería apreciarlos bastante más. Los vi tocar desde detrás del escenario, donde tuve una larga conversación con la dirección del Granada Sound, Arenal Sound y Viña Rock. El ambiente era de lo más familiar y pude entablar conversación con Juan Alberto de Niños Mutantes, Marc Gili de Dorian, Carlos Sadness, Miguel Rivera de Maga y Ángel Stanich. Cuando te dedicas al gremio de la canción desde abajo, como es mi caso, y de repente te encuentras entre todos estos artistas, hablando de música con ellos como si fueras uno más, te sientes diminuto y emocionado. Son personas a las que escuchas día a día y, de una oportunidad así, buscas sacar el máximo jugo, aprender todo lo que puedas de sus experiencias y ponerlo en práctica con la esperanza, siempre en el aire, de llegar a ser como ellos algún día.

Stanich encontró algunos problemas de sonido durante su actuación, pero fue uno de los grandes artistas de la tarde. Hablamos de su relación con Arizona Baby y del próximo concierto que dará por nuestras tierras en Septiembre, en el Granada Sound.

maga-en-orbita-musica-ilustrada

Desde la grada de la zona VIP vi junto a mi chica a Niños Mutantes que no dejaron de incluir en su repertorio canciones como Hermana Mía, Náufragos o Errante.

Sorpresa para nosotros fue cuando al mirar a la izquierda vimos sentado al buen caballero de largo cabello. Sí, allí al lado estaba Carlos Sadness. Antes de que una horda de fans embravecidos se abalanzara sobre él, estuvimos bastante tranquilos cantando juntos los estribillos de los Mutantes.

Y al fin llegó Izal.

Todas mis palabras son siempre pocas para describir sus directos, porque en verdad son indescriptibles. Es una experiencia que hay que vivir: dejar que sus canciones te atraviesen el pecho, pisar los pies de toda la gente a tu alrededor saltando en Asuntos Delicados, cantar Magia y Efectos Especiales a centímetros de la boca de esa persona especial o engancharte a tus amigos y hacer coreografías estrambóticas en El Baile. Es todo color, todo pasión, todo música, que es lo importante.

Ya con el cuerpo cansado por todas las horas de movimiento, volvimos al graderío para ver a Dorian. Y fue precioso contemplar los juegos de los efectos de luces, las personas saltando con los estribillos fáciles…

Cerramos la noche en un karaoke, para rematar la faena. El festival en sí fue inolvidable, más allá de los (pocos) problemas de organización.

Esperemos que el año que viene podamos asistir a una segunda edición y que Granada siga creciendo en esta dirección porque ya se empieza a oler la llegada de una nueva época de bonanza para la música en esta ciudad. Y hacía mucha falta.

NOTA: NOTABLE 7/10

Foto portada vía: EnOrbita vía: J.M.Grimaldi.Fotografo

Septiembre es Granada Sound

Recuerdo que días antes vendí algunas de las cosas que ya no utilizaba para asistir al Granada Sound bien nutrido de dinero. Porque, sí, un estudiante de 16 lo tiene chungo para poder costearse dos días de festival por todo lo alto. El curso había empezado pero el verano no acababa; Lo podías notar en el sol que calentaba tus dos litros de Desperados, convirtiéndola en estofado en pocos minutos.

Era mi primera toma de contacto con el indie en directo; La primera vez que pisaba un festival. Como quien veía a Dios vi salir a Zahara al escenario. Estelar, con su camiseta de Jurassic Park. Me agarré bien a las vallas de una primera fila que ya no abandonaría hasta que Mikel dijo adiós, unas 8 horas después. Mis amigos me abastecían de Mojitos de Negrita mientras yo saltaba con la Santa. Semanas después pude ver como las cámaras se cebaron con mi careto de emoción en todas las reseñas del festival. A mi lado estaba Javi, un chico súper agradable que me aguantó durante todo el concierto. Él fue el causante de la clave de sol que hoy llevo tatuada en la muñeca. Era increíble cómo podías sentir los versos de Zahara en vena: “Cuando acabó aquel letargo sin fin me quedé en agosto a vivir”. La verdad es que aquel fue un septiembre con complejo de agosto. Toda mi vida lo está siendo, desde entonces.

Algo después llegaron los chicos de Sidonie. Marc, Axel y Jess lo dieron todo ante aquellas 22.000 personas. Me entra vértigo sólo de pensar en tener que enfrentarme a una escena así. El momento estrella fue cuando Marc se lanzó (literalmente) a cantar Un día de mierda. A hombros de un miembro del staff, se metió entre la muchedumbre protagonizando una escena al más puro estilo The Walking Dead. Con todo el buen rollo que nos metieron en el cuerpo, aguantamos hasta divisar la barba más esperada de la noche. En Granada, más que nunca, soplaron Vientos de Norte. Fue la primera vez que sentí eso que la gente llama “orgasmo musical”. Me siento súper afortunado de haber sido desvirgado por Izal.

Erotismos aparte, el viernes duró lo que duran dos setlists usados en la mano de un pipa. A la mañana siguiente no era yo, era un zombie. Un zombie que se moría de ganas por escuchar a Supersubmarina. Nos levantamos como pudimos y a las 5 ya estábamos bebiendo estofado una vez más. La banda sonora, inmejorable: un Carlos Sadness que nos cantaba temas de la talla de Bikini o Miss Honolulu (lo que por otra parte a nosotros nos parecía una broma macabra ya que hacía menos de 7 días que habíamos dicho adiós al verano).

De la mano de la que era mi chica, Judith, descubrí a La Habitación Roja y lo flipé tan fuerte que no pude dejar de escucharlos en bucle durante los siguientes días. “Estaba perdido en un mar de dudas y tan superado por todos los lados…” Supersubmarina no tardó en llegar. El clímax. Entre el público, yo era una fangirl más de Chino.

—¿Me levantas a hombros en la siguiente canción?
—¡Claro!

En cuanto alcé a Judith sonaron las primeras notas de De las Dudas Infinitas. Sobre mis hombros, ella encendía mi mechero y lo elevaba al cielo estrellado de aquella noche, que quedó grabada en mi retina fotograma a fotograma. El concierto cerró con LN Granada y unos fuegos artificiales gigantescos que los de primera fila no alcanzamos a ver. 
Por una noche, Graná fue de aquellos jienenses. Y nuestra.

No esperé a The Kooks. Terminó el festival y con él el verano de los Sweet Sixteen. Y mi relación con Judith. Una parte de mí se quedó allí anclada para siempre y aún no sé cómo recuperarla exactamente. Sólo vuelve, como un Deja Vu, cada vez que tengo la oportunidad de saltar en otro concierto, de gritar letras que se vuelven mías por unos segundos aunque detrás de ellas existan historias muy distintas a las de tan egocéntrico servidor. Inevitablemente, sea en la mejor sala del mundo o en cualquier garito de mala muerte, volveré a sentirme en la cima del mundo, levitando con los acordes de una buena canción. Melomanía lo llaman.

[fusion_builder_container hundred_percent=”yes” overflow=”visible”][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_size=”” border_color=”” border_style=”solid” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”no” center_content=”no” min_height=”none”][fusion_button link=”https://www.ticketea.com/entradas-festival-granada-sound-2016/” color=”custom” size=”xlarge” type=”” shape=”” target=”_blank” title=”” gradient_colors=”|” gradient_hover_colors=”|” accent_color=”” accent_hover_color=”” bevel_color=”” border_width=”1px” icon=”” icon_divider=”yes” icon_position=”left” modal=”” animation_type=”0″ animation_direction=”down” animation_speed=”0.1″ alignment=”left” class=”” id=””]ADQUIRIR ABONO GRANADA SOUND 2016[/fusion_button][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]

¿Por qué volver al Festival de Les Arts?

Es viernes, 5 de junio de 2015, son las ocho de la tarde y el sol empieza a caer en picado encima de Valencia. En la famosa Ciudad de las Artes y las Ciencias, las gafas de sol y de rock van dejando el sitio a los focos que alumbran a los artistas que, dicho sea de paso, actúan sorprendidos ante la muchedumbre que llena las explanadas. No se esperaban 22.000 almas bailando al son de sus melodías.

En ese mismo instante, Dorian arañaba unos minutos al horario, acabando su “A cualquier otra parte” con más ganas que nunca, porque un público entregado había decidido acompañarles en ese y en los anteriores y cuidados temas que modelan su repertorio. Ya habían tocado, entre otros, La Bien Querida y León Benavente, quien sudó hasta la rabia por darlo todo en un ambiente hasta ahora inédito para la música.

FestivalDelesArts_Viernes_019-1024x683

Porque la música es arte y el lugar en que estábamos lo requería.

Después, Second dribló, alucinó –también– y se fue a casa intentando darse cuenta de dónde había estado. Llegó el turno de Supersubmarina. Los de Baeza brillaron en una noche que recuerdan como la que no iba a ser y al final fue un jodido “sístole diástole como una bomba a punto de reventar” en el interior de toda esa gente que saltó en cada nota de sus canciones.

Los relojes marcaban las 23:50 y –no se supo por qué– se hizo el silencio. En diez segundos estaría sonando “Enemigo yo”. Como un sexto sentido, le gente lo sabía. Había quien miraba hacia arriba y quien alrededor. El precioso armamento de los monumentos que rodean la Ciudad de las Artes gobernaba el Festival de Les Arts. “Es la primera edición y mira la que han liado”, pensaban algunos. Y empezó: “Penetrando en mi conocimiento, enturbiando los pocos recuerdos que tengo…”.

Ahora se entendía todo. ¿Qué querían los jóvenes –y no tan jóvenes– para el mes de junio? Sí. Era esto. Porque “para que sea distinto, nos tendremos que mirar y decirnos las verdades como nunca fueron tal”. Y unirse. Unirse en una voz contra el aburrimiento del mundo. Y cantar todos juntos. Pero en un lugar diferente.

Lo mejor era que aún quedaba un día entero de festival, con otros artistas a la altura de los anteriores. Jero Romero, Carlos Sadness, La Habitación Roja… Qué os voy a contar: sensibilidad y calidad en forma de música. Con el sol en plena espalda, IZAL rugió “La mujer de verde” y otras perlas acompañados del mundo entero. Porque los que allí estábamos creíamos que no había más Tierra que aquel asfalto sobre el que bailábamos. Nos mudamos al Cielo por un rato.

Fotografía-Luis-Crown-48451-1024x576

Lo de Lori Meyers y, posteriormente, The Wombats fue otro cantar, nunca mejor dicho. Los granadinos empezaron pidiendo disculpas por interrumpir (Mi realidad) y acabaron manteados. Los de Liverpool impresionaron a los pocos que no sabían de su increíble show. Fueron 30 bandas las que llenaron los tres escenarios de arte. Y había más: el diseño, la ilustración, la moda o la gastronomía también estuvieron muy presentes completando un fin de semana épico en la ciudad ché.

Y aún hay quién se sigue preguntando por qué volver en junio al Festival de Les Arts.


Les Arts PRO 2015 por festivaldelesarts

  • Sign up
Lost your password? Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.
We do not share your personal details with anyone.