MClan reduce revoluciones en su gira más íntima

Si me preguntan por MClan puedo decir que la voz de Carlos Tarque debió atraparme para siempre durante un verano, aquel en el que empezó a sonar la versión que los murcianos hicieron del tema ‘Serenade’ de la Steve Miller Band, ‘Llamando a la tierra’. Y añadir, que escuchar ‘Quédate a dormir’ en directo es, probablemente y sin ningún tipo de discusión, la mejor sensación del mundo.

Ahora, 23 años después de su nacimiento, MClan, con Carlos Tarque y Ricardo Ruipérez, se muestran al desnudo y ‘Desarmados’ en una gira acústica -que pudimos vivir este jueves en una presentación en Madrid- con la que recorrerán los escenarios de media España, de la mano de Mahou. Y puedo asegurar, que ‘Quédate a dormir’, así sin nada más que voz y guitarra, suena aún mejor.

Podemos pensar, sin equivocarnos, que la voz de Tarque no necesita ningún acompañamiento más. Y esta gira es la reafirmación. No veremos a Tarque, cual torbellino, recorrer el escenario de un lado a otro, ni pegar saltos subido a los altavoces. Vamos a disfrutar de una banda que, sin dejar su gesto rockero, se vuelve algo más íntima.

Y es que, Tarque y Ruipérez En esta gira, tan solo se bastan – sentados sobre unas sillas y con luces tenues- de guitarra, armónica, una pandereta y un cajón. Un cajón que, bajo las manos del vocalista, hace de ‘Llamando a la tierra’ algo jodidamente maravilloso.

IMG_5576Pocos artificios que no enmascaran la voz rasgada de Tarque y que permiten saborear los temas con un sonido al que nos tienen poco acostumbrados.

Sí, conocemos de sobra las canciones de MClan. Podemos enumerarlas, ordenarlas por año y disco e incluso recordarlas en conciertos pasados. Pero ‘Desarmados’ es otro rollo, es mucho más, es quedarte atrapado e inmóvil mientras escuchas ‘Roto por dentro’, y unos temas después cantar a voz en grito ‘Carolina’. Y es que, ya se sabe, al final «siempre aparece Carolina con algún tipo de interés». En este caso apareció para ponernos a todos a dar saltos, e incluso arrancar a Tarque de la silla, en una noche perfecta.

Bueno, perfecta para algunos. Para los que queríamos disfrutar de uno de los mejores grupos de rock que tiene este país, pudiendo escucharles en acústico, como nunca antes. Pero no todos estaban allí por MClan, tampoco puedo decir con seguridad por qué estaban, lo que quedó claro es que no era donde querían, ni deberían haber estado.

Carlos Tarque y Ricardo Ruipérez se merecían como mínimo respeto, ser escuchados y sentir que la gente disfrutaba de ellos.  Pero dudo mucho que, al menos durante las primeras canciones, fuese así. Un ruido de fondo invadía la sala y hacía incomodar al vocalista. Carlos lo dejó claro en varias ocasiones, mientras pedía silencio, sin ningún efecto. En uno de sus últimos intentos, ya con el gesto algo torcido, Tarque insistió en que dejaran las conversaciones y se relajaran, añadiendo un «si no han tomado demasiados estupefacientes». Unas palabras que consiguieron atraer la atención de todos y que empezara a reinar el silencio.

Tras estos momentos tensos y algo incómodos, en los que muchos temimos porque abandonaran el escenario (no sin razón), Tarque y Ruipérez empezaron a relajarse, intercambiando gestos de aprobación hacia un público, un tanto desagradecido y maleducado, pero que finalmente habían conseguido amansar.

‘Desarmados’ comienza oficialmente hoy, 1 de abril, en Madrid. Y recorrerá un total de 14 ciudades interpretando, de una forma muy especial, temas de sus primeros discos -algunos incluso hacía años que no tocaban, según recordó anoche Tarque- y de los más nuevos.

La canción perfecta de Sidecars

Hace un par de años me metí con cuatro amigos en el actual Teatro Barceló de Madrid dispuestos a dejarnos la voz cantando las canciones de Sidecars que, desde hacía tiempo, nos habían encandilado. Nos habíamos tomado un par de copas antes y estábamos preparados para sudar de lo lindo en una olla a presión. Así fue. Dábamos la nota como nadie entre el público y la banda nos lo reconocía con muecas y gestos de agradecimiento. Porque bien saben ellos que un concierto debe reventar la sala y el público tiene que ayudar a ello.

Las cosas han cambiado en Sidecars en dos años. Han crecido en cantidad y en calidad. El pasado domingo, en el Fnac de Callao (Madrid) presentaron su nuevo disco, “Contra las cuerdas”, un acústico grabado en directo con el que la banda celebra su décimo aniversario. Y lo han hecho a lo grande, junto a ilustres invitados como Iván Ferreiro, que cantó con ellos “Los amantes”; Carlos Tarque (MClan), que rugió “Dinamita” como si fuera su propia canción; Dani Martín, que escogió él mismo “Todos mis males”; y, por supuesto, el hermano mayor de Juancho, Leiva, que ya nos tiene acostumbrados a brillar de una manera tan solemne que hace que caigamos a sus pies en cuanto alza la voz.

Ese domingo, fui a verles con un par de amigos. Era raro que una banda de rock presentara su trabajo las 12 de la mañana de un domingo. Pues la sala se llenó. Cantamos todos con Juancho Conejo (vocalista y guitarra), Ruly (batería) y Gerbass (bajista) sus míticas “Fan de ti”, “Cremalleras”, “Fuego cruzado”, “Dinamita”, “Chavales de instituto”

Entonces, como ya tenían planeado, quisieron tocar una de las tres canciones nuevas incluidas en el disco. Se titula “Una eternidad”. Más que fiel a Sidecars, el tema baila sobre el hilo de un amor que no termina de completarse por algo que no acaba de convencer al autor de la letra. Acompañada de una melodía pegadiza, parece salida del libro de estilo del conjunto madrileño. Pero llena de experiencia. Como enseñando a gritos el salto de calidad que dan con los años. Si su primer trabajo “Sidecars” (que dio el nombre a la banda) es un discazo, imaginaos este.

Recomiendo vivamente escucharlo con atención a los detalles. Y, porque lo hacen bonito, somos muchos los que entendemos las señales que nos mandan. Precisamente, “Una eternidad” termina quejándose y diciendo “Yo casi nunca entiendo nada…”. El otro día, entendimos todos otra vez lo que ya sabíamos: que Leiva no tiene ninguna culpa de lo lejos que van a llegar y de lo que vienen haciendo hasta ahora. Que es talento y no enchufe, para que nos entendamos. Este tema lo es. Es desparpajo, es labia, es Sidecars hasta la médula. Justo al terminar la canción, alguien dijo detrás de mí: “Es la canción perfecta de Sidecars”.

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