Contra las cuerdas, de Sidecars, se despide por todo lo alto en el Teatro Alcalá de Madrid

Sidecars llenará el próximo 4 de abril el Teatro Alcalá para despedir su último disco, Contra las cuerdas

 

Un disco que nos ha enamorado y ha consolidado, si aún hacía falta, el buen hacer y el buen trabajo que estos chicos hacen sobre el escenario.

Sidecars llega al Teatro Alcalá justo un año después de que se publicará Contra las cuerdas. La banda se lanzó a la carretera para hacer llegar su música. La critica y el publico han sabido entender a la perfección el carácter de estas canciones y de la música que estos muchachos hacen con tanto cariño y amor a la profesión. Un cariño que se ha vuelto recíproco.

Una noche para hacer magia



Tuve la suerte de poder verlos hace unos meses en la Riviera y aquel concierto aún lo tengo grabado a fuego en la memoria. Los que hemos visto a Sidecars crecer desde aquellos bolos en el campus de la Complutense, estamos muy emocionados de ver cómo habéis llenado las butacas del Teatro Alcalá. ¡Olé vuestros huevos! 

Porque Sidercars hace de sus conciertos un auténtico espectáculo de magia. Artistas y respetable se funden en uno cantando al unísono todas y cada una de las letras. Aquí no hay truco, solo canciones.

Será una noche mágica para despedir Contra las Cuerdas y estamos seguros que más de algún invitado acompañará a la banda en este «hasta pronto».

 

Además

 

Todo lo recaudado con la venta de entradas será en beneficio de la asociación para la formación de científicos y profesionales, financiación de programas de investigación por un mejor futuro para los enfermos de cáncer, además de ayudar en talleres de información y formación, debates públicos que fomenten una mayor visibilidad y acciones de concienciación. PUEDEN ENTRAR MENORES ¡Contamos con vosotros!

  • 20:30 Apertura de puertas
  • 21:30 Inicio del concierto

Nos vemos en la carretera.

Corral de Almaguer, última parada de Sidecars antes del Festival Gigante

Texto: Inés Rius/Jorge Gordo

Música y asfalto son dos palabras que van cogidas de la mano. Una no puede separarse de la otra. Están predestinadas a llevarse bien. Muchos son los kilómetros que hay que recorrer para poder llevar la música a todos los rincones de la geografía. La última parada de Sidecars antes de aterrizar en el Festival Gigante es en Corral de Almaguer, donde salieron dispuestos a quemar el escenario y darse de lleno a un público que cada día que pasa está más entregado a estos chicos. A sus letras, a sus ritmos, a sus canciones. 

Son las fiestas patronales de Corral de Almaguer y Sidecars esto lo sabe. La noche va a ser épica. Pusieron algo más que música. Sidecars entrega su corazón cada vez que se suben al escenario. Y les hace falta muy poco. Un par de guitarras acuestas y una pequeña percusión es suficiente para que estos muchachos se entreguen. Y si a todo esto le añades un público entregado, la mezcla es dinamita pura, como la que te olvidas en una fuga de gas.

Una noche para bailar

Fue una noche en la que hubo mucho rock and roll. La fiesta empezaba fuerte, «Fuego Cruzado»  es la encargada de hacernos gritar a pleno pulmón. Detrás, «La Tormenta” casi nos deja aislados al resto del mundo. Joder, eso sí es un huracán de fuerza seis. ¡Bravo! La casi hora y media de concierto supo a poco. Estos chicos lo hacen tan bien que el tiempo se pasa volando. Sonaron canciones míticas como «Chavales De Instituto»  o «Fan De Ti”. Y ya, para acabar, “Contra Las Cuerdas”  sería la encargada de cerrar una noche de oro. Todos los allí presentes cantábamos al unísono «Quédate, cierra la puerta, lánzame contra la cuerdas»

Hacer carretera curte, y mucho. No todos los días tocas en salas bien preparadas y acondicionadas. Por eso hay que destacar la muy buena presencia de Sidecars en el escenario. Da igual donde sea el bolo. Estos chicos  tocan con toda la naturalidad del mundo, con mucha fuerza, con carácter. Tanto es así que Juancho tuvo un pequeño accidente con su eléctrica, -cambio de arma y a seguir con la noche- dijo después de que se le rompiera una cuerda. Los problemas de sonido de esa guitarra no iban a fastidiarnos la noche. Todo quedaba entre amigos. La fiesta continuaba.

Si hay algo que nos ha enseñado Sidecars es que puedes empezar «mordiendo el polvo» pero si la materia prima es buena, y se hacen directos como el de anoche, acabas cantando con gigantes.

Foto: Felipe Laporte

Sidecars: Dirección La Riviera

Fue hace diez años, una noche en la madrileña sala Costello, cuando Leiva –junto a Quique González y Rubén Pozo— subió al escenario a su hermano pequeño. Era el año 2006, yo estaba en primero de carrera, y fui allí en busca de una entrevista para un trabajo de clase con los chicos de Pereza. Lo que no esperaba era encontrarme con ese tal Juancho, cuya voz, que recordaba a la de un Leiva en sus primeros años en Pereza, no podría sacarme de la cabeza en adelante.

No sería hasta 2009, en un concierto en la sala El Sol, cuando volvería a escucharle en directo. Esta vez con el grupo al completo y con su primer disco ya publicado, bajo el título homónimo de ‘Sidecars’. Donde también estuvieron respaldados por Leiva.

Han pasado los años, han ido publicando discos (un total de cuatro), han llenado salas y ahora se preparan para dar un salto cuantitativo en su carrera, con La Riviera en el horizonte. Y, aunque Juancho siempre será el hermano de Leiva –sobrenombre que lleva con orgullo–, Sidecars se han ganado a pulso en estos diez años dejar de ser «el grupo del hermano de» para ser simplemente Sidecars. El trío formado por Juancho (voz y guitarra), Ruly (batería) y Gerbas (bajo).

Y así lo dejaron claro este domingo en la presentación de ‘Contra las Cuerdas’ en Madrid. Donde la banda madrileña se dejó la piel ante un teatro Nuevo Apolo abarrotado, que levantó el telón con el cartel de entradas agotadas.

«TENEMOS MUCHA EMOCIÓN A ESTE LADO DEL ESCENARIO»

Fue un concierto especial, no sólo porque se celebrara en la ‪mañana de un domingo o porque la puesta en escena fuera mucho más tranquila de lo que el grupo nos tiene acostumbrados. La banda tenía muchas ganas de demostrar (o confirmar) ante el público madrileño su talento. Y lo consiguieron con nota.

Sidecars lo volvieron a hacer una vez más, tan bonito como siempre. Y canción tras canción, las butacas del Nuevo Apolo sobraban a los allí presentes. Queríamos bailar, cantar a voz en grito las canciones, las de antes y las nuevas y, sobre todo, asegurarnos de que notaban, como dice uno de sus temas, que sí, que queríamos quedarnos en Madrid con ellos.

Un gesto que fue recibido por el líder de la banda con emoción y agradecimiento desde el minuto uno. Entre sus palabras a ese público entregado, Juancho reconoció que les había invadido el espíritu de Bustamante.

«Tenemos mucha emoción a este lado del escenario. Estamos un poco Bustamante. Para bien, digo», apuntó el cantante.

También ellos consiguieron sacar nuestro lado más tierno con un repertorio de baladas y medios tiempos entre los que no podían faltar Mundo frágil, Todos mis males, Dinamita o una versión de ‘De Película’ a la que sólo le acompañaban un par de guitarras y el teclado.

Pero, tras librarse de la silla que había servido para hacer un espectáculo algo más calmado, Juancho nos puso a bailar con Fan de ti, Ya no tengo problemas y Contra las cuerdas, que interpretó junto a «un tipo al que le tengo una admiración muy grande desde que nací. Con todos ustedes mi hermano». Y que sirvió de broche final para esa singular ‪mañana de domingo.

Tras los últimos acordes y las palabras de despedida, la banda abandonó el escenario entre los aplausos incesantes de un público que permanecía de pie con la esperanza de que aquello no terminara. Lo que hizo que Juancho acompañado por Ruly y Gerbas dieran media vuelta, se sentaran en una de las esquinas del escenario y disfrutaran de ese momento, entre abrazos y caras de felicidad. Saboreando eso que con tantas fuerzas habían soñado y que ya era suyo. Porque el trío madrileño se ha hecho grande, y Madrid se ha rendido a sus pies.

La canción perfecta de Sidecars

Hace un par de años me metí con cuatro amigos en el actual Teatro Barceló de Madrid dispuestos a dejarnos la voz cantando las canciones de Sidecars que, desde hacía tiempo, nos habían encandilado. Nos habíamos tomado un par de copas antes y estábamos preparados para sudar de lo lindo en una olla a presión. Así fue. Dábamos la nota como nadie entre el público y la banda nos lo reconocía con muecas y gestos de agradecimiento. Porque bien saben ellos que un concierto debe reventar la sala y el público tiene que ayudar a ello.

Las cosas han cambiado en Sidecars en dos años. Han crecido en cantidad y en calidad. El pasado domingo, en el Fnac de Callao (Madrid) presentaron su nuevo disco, “Contra las cuerdas”, un acústico grabado en directo con el que la banda celebra su décimo aniversario. Y lo han hecho a lo grande, junto a ilustres invitados como Iván Ferreiro, que cantó con ellos “Los amantes”; Carlos Tarque (MClan), que rugió “Dinamita” como si fuera su propia canción; Dani Martín, que escogió él mismo “Todos mis males”; y, por supuesto, el hermano mayor de Juancho, Leiva, que ya nos tiene acostumbrados a brillar de una manera tan solemne que hace que caigamos a sus pies en cuanto alza la voz.

Ese domingo, fui a verles con un par de amigos. Era raro que una banda de rock presentara su trabajo las 12 de la mañana de un domingo. Pues la sala se llenó. Cantamos todos con Juancho Conejo (vocalista y guitarra), Ruly (batería) y Gerbass (bajista) sus míticas “Fan de ti”, “Cremalleras”, “Fuego cruzado”, “Dinamita”, “Chavales de instituto”

Entonces, como ya tenían planeado, quisieron tocar una de las tres canciones nuevas incluidas en el disco. Se titula “Una eternidad”. Más que fiel a Sidecars, el tema baila sobre el hilo de un amor que no termina de completarse por algo que no acaba de convencer al autor de la letra. Acompañada de una melodía pegadiza, parece salida del libro de estilo del conjunto madrileño. Pero llena de experiencia. Como enseñando a gritos el salto de calidad que dan con los años. Si su primer trabajo “Sidecars” (que dio el nombre a la banda) es un discazo, imaginaos este.

Recomiendo vivamente escucharlo con atención a los detalles. Y, porque lo hacen bonito, somos muchos los que entendemos las señales que nos mandan. Precisamente, “Una eternidad” termina quejándose y diciendo “Yo casi nunca entiendo nada…”. El otro día, entendimos todos otra vez lo que ya sabíamos: que Leiva no tiene ninguna culpa de lo lejos que van a llegar y de lo que vienen haciendo hasta ahora. Que es talento y no enchufe, para que nos entendamos. Este tema lo es. Es desparpajo, es labia, es Sidecars hasta la médula. Justo al terminar la canción, alguien dijo detrás de mí: “Es la canción perfecta de Sidecars”.

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