Celtas Cortos tocará el 20 de abril en la sala Joy Eslava

Los vallisoletanos celebran sus 30 años de carrera con un concierto Etiqueta Negra en Joy Eslava, donde presentarán su último trabajo, "In Crescendo"

Para conmemorar sus 30 años en esto de la música (todo un logro con los tiempos que corren), Celtas Cortos publicó el pasado 4 de noviembre, In Crescendo, un nuevo trabajo con temas de siempre y algunos cuantos de estreno y grabados junto a la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA).

Y como de celebraciones se trata, la banda ha querido hacer un guiño a toda una generación y a una de sus canciones más míticas, celebrando el "20 de abril" este concierto de Etiqueta Negra en Escenario Eslava.

Con casi de 2 millones de discos vendidos y mas de 2000 conciertos en su haber, con un legado de himnos en su discografía como La Senda del Tiempo o 20 de Abril, Celtas Cortos sigue teniendo nuevos retos en el camino para alegrar la vida a un montón de generaciones.

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Spanish Bombs in Granada

Entre el olor del salitre de Salobreña y la nieve de Sierra Nevada, se ha colado una extraña brisa hawaiana. ¿Los culpables? Los compañeros de Hoy Empieza Todo, el programa matinal de Radio 3. Como quien no quiere la cosa, Pablo González Batista, Gustavo Iglesias y el buen caballero Don Ángel Carmona (con camisa floreada, para variar) llenaron la tienda de Discos Bora Bora  de oyentes madrugadores, atraídos por un suculento desayuno granadino (cortesía de Radio 3) y, sobre todo, por la entrevista en directo a 091.

El pasado mes de octubre, estos héroes de la escena rock nacional anunciaron su regreso con una nueva gira, poniendo fin así a La Bendita Pregunta que tantos entrevistadores repetían: ¿Cuando vuelven Los Cero?. A pesar de haber negado el reencuentro por activa y por pasiva durante años y tras escuchar varias ofertas, José Antonio, José Ignacio, Tacho, Víctor y Jacinto decidieron que había llegado el momento de volver a la carretera. La acogida de los fans no pudo ser mejor, agotando las entradas para las fechas de Madrid en menos de 45 minutos. Durante la entrevista reconocieron quedarse paralizados ante la entrega del público en la Joy Eslava. Según cuentan, los asistentes corearon "cero" con tanta fuerza que el medidor de ruidos de la sala llegó a marcar 103 decibelios (tan sólo dos menos que los que emitía la banda al tocar). Tras una dinámica entrevista en la que Carmona no se olvidó de remarcar la sorprendente supervivencia del cabello de los integrantes, Lapido se arrancó con un muy sentido "Esperar la lluvia". Fue entonces cuando me di cuenta. Lo que estaba viviendo era algo que mucha gente no veía desde el 92. La emoción del momento se reflejaba en los ojos de los asistentes; evocaban otros años, otra sociedad, otra forma de entender la vida, otras músicas, otra edad... Su edad de oro.

Entre el público escuchaban con admiración Juan Alberto y Nani (que se sabía bien la letra de Esperar la lluvia y movía los labios haciendo playback) de los Niños Mutantes, Alejandro de los Lori Meyers y algunos integrantes del grupo Trepat. De repente me encontré rodeado de músicos a los que escucho día a día, tomando un café tranquilamente con ellos e incluso atreviéndome a acercarme al guitarra de los Lori y decirle: ¡Lo siento por interrumpir! Sólo he venido a preguntar... ¿Qué tal os va con la grabación del nuevo disco?

Las cosas que suceden aquí, a veces, son casi oníricas. Sabes que ellos son gigantes, pero aun así no te ves pequeño. Te sientes uno más, parte de una grandísima familia musical de la que se hace difícil no estar orgulloso.

No pude irme de allí sin dar las gracias a Ángel Carmona. Gracias a él me abrí a la música independiente y por ende descubrí este blog. Ojalá siga mucho tiempo más haciéndonos reír, mimando nuestros oídos con nuevos grupos y dándonos ¡las ochoooo! con esa energía que tanta falta nos hace a los madrugadores.


The New Raemon embriaga la Joy Eslava

Siempre que vamos a un concierto, lo hacemos con esa dulce sensación de que acudimos no sólo a pasarlo bien, sino también a sentir emociones, a ponernos la piel como la de las putas gallinas. Pero si además es en la mítica Joy Eslava de Madrid, todo coge más color. La tradición que alberga la sala termina siempre cogiendo en volandas a los artistas que allí tocan.

Ayer fue el turno de The New Raemon. El grupo catalán lleva ya casi ocho años encima de los escenarios de toda España, pero lo que pasó ayer en Madrid les consolida como ese grupo capaz de desgarrar el corazón en un par de versos. Y eso es gracias a las letras de Ramón Rodríguez, la voz y la guitarra del conjunto. Sin desfallecer, Ramón empezó en esto en 1998 con Madison; después siguió con Madee compaginándolo con Ghouls'n'Ghosts. Desde 2008, cuenta con el apoyo incondicional de Pep Masiques (bajo), Marc Prats (teclista), Pablo Garrido, (guitarra eléctrica) y Salvador D'Horta (batería), para formar The New Raemon.

El público, entonces, sabía a lo que iba. No esperaban echarse los mejores bailes de sus vidas ni sudar la gota gorda saltando a un ritmo frenético. Entraron por la puerta para pedir un whisky y cantar acompañando las bellas y bestias letras de The New Raemon. Entonces Ramón tumbó el silencio y puso fin a la furia reprimida por la espera. Y después de “El fin de la resistencia” llegó una tipa embriagadora y llena de virtud y todos le cantamos para convencerle de quién coño era realmente: la “Reina del Amazonas”, la de la mirada de gran alcance y magnitud. Sí. Ahí sí que saltamos un poquito.

Bajo la atenta mirada de los IZAL, que algunos pudimos distinguir entre el público, siguieron con un repertorio que no defraudó: llegó pronto “Te debo un baile” y se nos encogió el corazón a todos esos que debemos o hemos debido una explicación a alguien. Qué cojones, a todos.

El día anterior, en la Joy, tocó Maga celebrando su 15 aniversario. Entre Xoel López, Zahara, Iván Ferreiro, Anni B Sweet y Carmen Boza, también estaba The New Raemon acompañándole en la celebración. Miguel (Maga) quiso estar también en la noche de Raemon. Tocaron y cantaron juntos “Sucedáneos”… a grito pelao.

Y al fin Ramón anunció “Tú, Garfunkel”, ese temón triste, pero a la vez con guasa, de desamor, que se convirtió hace tiempo en una de las banderas del grupo. Desmemoriado quiero estar, para ser olvidadizo…

Personalmente, también yo necesito varios puntos de sutura, pero porque ayer, The New Raemon me dejó sin aliento con su directo. A mí y a todos los que allí ¿bailábamos? Qué va, muy poco. Mal hecho. Prometemos todos hacerlo en su próximo concierto. Porque les debemos un baile. Y no una explicación.