Sidecars

Sidecars se marca la piel: "Nuestras canciones se están haciendo de la gente"

Llevan ya diez años subidos sobre el escenario. Son de Alameda de Osuna y en su último disco se han abierto el pecho, lo han dejado al descubierto y nos lo han entregado en forma de trece canciones. Ellos son Sidecars y ahora están de vuelta con su quinto disco, Cuestión de Gravedad.

El frío ya se ha instalado en la capital. La manecillas del reloj rozan las tres y media y Ruli y Gerbass me reciben en la sala Costello de Madrid: sin duda, un bonito lugar para este encuentro.

Música Ilustrada: Ruli y Gerbass. La sala Costello os ha visto crecer. Aquí habéis vivido muchas historias. Qué bonito es volver, mirar atrás y ver todo lo que habéis conseguido.

Ruli: Es nuestro cuartel general. Antes veníamos mucho, pero ahora es verdad que venimos menos. Había semanas que nos tirábamos aquí de lunes a viernes.

Gerbass: Así es. Es nuestro cuartel general desde hace diez años y nos hemos visto en todas las posiciones de Costello, desde borrachos en el baño vomitando, que no había quien saliera de ahí, hasta yo mismo que he estado currando durante dos años detrás de la barra. Ahora es más un rincón de reunión, de estar con los jefes, de hablar, y de celebrar las cosas que nos están pasando.

MI: Siempre habéis sido Juancho, Ruli y Gerbass, y Manú en los comienzos, pero en esta nueva etapa habéis incorporado a nuevos miembros como son Ramiro Nieto, Sergio Valdehita, Pere Mallén y Nigel Walker como productor. Amigos con los que ya habéis tocado en conciertos y festivales, pero, ¿cómo se producen estas nuevas incorporaciones?

R: La verdad es que todo ha sido de manera muy natural. En el caso de Pera, Valdehita y Ramiro, siempre han sido como nuestros fieles escuderos. Todo empezó a raíz de la grabación de Contra las Cuerdas, ahí se reestructuró un poco el formato de la banda, Matías tenía que volver a Argentina, Mauro se fue durante la gira, y bueno, fueron apareciendo esta serie de personajes que ahora mismo son vitales para Sidecars. Siempre nos hemos llevado bien y siempre intentamos que la gente que se incorpore forme parte de la familia.

G: Es como con las novias: con la primera tienes una relación insufrible, con la segunda ya va a mejor, y con la tercera ya buscas que te vayas a llevar bien durante mucho tiempo y que te vayas a entender y a que todo vaya a ir bien. Y es lo que nos ha pasado con estos tres monstruos. Son músicos geniales y con los que nos llevamos muy bien. Y de Nigel, qué decir. Hicimos Fuego Cruzado y Contra las Cuerdas con él, y no es que se nos impusiera. Estuvimos tanteando y pensado con qué productores podíamos trabajar, pero ya teníamos la espinita de querer trabajar con él. Ya nos conocía, él sabe perfectamente cómo llevarnos y tiene más experiencia que cualquier otro productor al que pudiéramos optar.

MI: Pero Nigel recibe muchas propuestas, es un subidón que decida coger vuestras canciones.

R: Eso es. Al principio sobre todo. Recibimos mucha información sobre él de gente que había trabajado a su lado y en el primer disco sí fue así. Luego en Contra las Cuerdas y en Cuestión de Gravedad hemos hecho tan buen tándem que desde un principio sabíamos que queríamos trabajar con él.
G: También se tienen que dar los tiempo: que nosotros tengamos canciones y material para grabar y que él estuviera libre. Pero sí teníamos claro que era con Nigel con quién queríamos producir estos discos.

MI: A nivel artístico, el trabajo en equipo puede llegar a ser duro o complicarse, ¿qué tal lo lleváis eso vosotros?

G: Nosotros no tenemos problemas de egos. Juancho escribe las canciones y tenemos plena confianza en que él es el que mejor está en forma a la hora de escribir. Ahí no tenemos problemas, le damos vía libre. Pero es que Juancho ya viene con los bocetos de las canciones muy trabajadas y eso facilita mucho el trabajo en el estudio.
R: Sidecars funciona como un organismo. Nos conocemos de hace mucho tiempo y ya sabemos cómo funcionamos. Sabemos perfectamente cuál es la función de cada uno y la verdad es que son más de diez años ya trabajando juntos, entonces, lo tenemos ya muy hecho.

MI: Habéis dado miles de conciertos, pero siempre que se vuelve uno a subir al escenario hay nervios. ¿Cómo hacéis para liberara esa tensión? ¿Qué manías tenéis?

G: Las manías siempre son las mismas, siempre estamos dando vueltas y chocando unos con los otros, pegando un grito de vez en cuando, pegarle una patada a un taburete que te encuentras, pero al final nos tomamos un chupito y nos abrazamos fuerte antes de salir y para adelante. Pero el ritual es ese, estar dando vueltas sin parar.

MI: Después de haber defendido vuestras canciones en eléctrico como en acústico, y haber grabado un disco, Contra las Cuerdas, en ésta última, ¿con qué formato os identificais más o cuál os gusta más para defender las canciones?

R: En el caso de Contra las Cuerdas no es que estuviéramos cansados de tocar en eléctrico, más bien fue un forma bonita de hacer un repaso y recuperar viejas canciones, que quizá, nos habíamos dejado por el camino. Las canciones, por cómo las trabaja Juancho, nacen en el salón de su casa él sólo con la guitarra y es la manera más natural de hacerlas, por eso el acústico en este caso se acerca más a la canción original o a cómo nacen. En el caso de los teatros, por ejemplo, siempre pensamos que el acústico era el formato que mejor funcionaría. Luego en otras salas, somos más eléctricos. Hemos concebido los conciertos a lo que las salas requerían. No nos rechina nada del acústico ni del eléctrico.

G: Hemos aprendido. Nos hemos dado ya tantos palos probando cosas que funcionan o no funcionan que con Contra las Cuerdas fue un poco tirar pa’lante. No teníamos muy claro que fuera a salir bien. Al final tuvo mucho éxito y salió genial. Hemos aprendido mucho de cada formato y extraído lo mejor de cada uno para poder mezclarlo ahora y llegar al sonido que tenemos. Pensamos que Cuestión de Gravedad tiene lo mejor del formato acústico y lo mejor del formato eléctrico. Es el máximo exponente.

R: Justo. Cuestión de Gravedad es como una mezcla perfecta de Fuego Cruzado, que fue nuestro punto más eléctrico, no confundir con velocidad (risas), y Contra las Cuerdas, que fue nuestro momento más acústico.

MI: Carles Francine, en su programa de La Ventana, hace  una vista muy interesante sobre cómo van sonando vuestros discos, de más cañero a más tranquilo. Imagino que esto también va ligado a las distintas etapas de la vida que uno va viviendo. Creo que con este disco habéis llegado a un sonido muy definitivo.

R: El disco es un poco lo que hemos querido hacer toda la vida. Y creo que se han juntado un poco los astros para este disco, jajaja. Hay que tener en cuenta que cuando grabamos Contra las Cuerdas, que era un recopilatorio, ya estábamos pensando en entrar en el estudio a grabar, porque Juancho seguía componiendo canciones y había material. Y hemos tenido lo mejor de todo, banda, canciones, nos pilló en muy buena forma.

MI: La primera vez que yo os ví, fue en el campus de la Complutense, en el Paraninfo. Ahora habéis llenado la Riviera tres veces.

R: Pecamos un poquito quizá de anticiparnos y sacar las entradas con meses de antelación. Pero porque creemos que es la mejor manera de hacerlo. Si tu sacas el disco y automáticamente te pones a girar, no dejas respirar las canciones. Creímos que era necesario dejarlas respirar un poquito porque además vemos que hay cancionero de sobra en este disco como para dejar ese espacio de tiempo entre el lanzamiento del disco y la gira.

MI: En aquella época, ¿os veíais donde estáis ahora o incluso viviendo de la música?

R: Jajaja, era un deseo, pero de ahí a que se pudiera cumplir…

G: Desde no hace mucho vivimos sólo de la música y hemos podido dejar otros trabajos en los que trabajamos paralelamente a la música, pero ahora mismo sí, hemos conseguido la mayor meta que en realidad era poder vivir de esto y poder poner todo tu corazón y toda tu cabeza en un proyecto, que para nosotros, es Sidecars y que lo ha sido desde hace ya mucho tiempo.

MI: Cuestión de Gravedad es una historia de amor y desamor que vive el propio Juancho. ¿Cuándo se da él cuenta de que tiene un disco entre las manos?

G: Nos hemos parado, y como decía Ruli, ya había material cuando nos pusimos a grabar Contra las Cuerdas. Juancho siempre es muy dinámico y siempre está escribiendo. Toda esta historia que cuenta en Cuestión de Gravedad viene marcada, desde hoy mismo, a tres años atrás, entonces todo se ha ido construyendo a lo largo de este espacio de tiempo. Pero él no estaba escribiendo esto exclusivamente porque pensara que de ahí iba a sacar un disco. Juancho escribe de lo que tiene dentro, y en este momento, él, se siente mucho más expuesto porque ha contado mucho, se ha abierto en canal y le da un poco de miedo. Aún así creemos que eso es lo que hace que las canciones se estén haciendo propias a la gente con más facilidad.

MI: Locos de atar es el tema que abre el disco, y es también, ese primer sentimiento que nace en una relación. Todas las sensaciones que se tienen son de nervios, de alegría, de no saber cómo irá pero de querer lanzarte. Como cuando sacas el disco a la calle.

G: Pues sí. Es la ilusión de tu vida. En ese momento nosotros ponemos todo lo que tenemos dentro por este disco y cruzamos los dedos lo más fuerte que podemos para que funcione lo mejor posible. También hemos tenido más medios para grabar el disco, hemo podido llegar a un nivel mayor y afortunadamente está saliendo por su propio peso, y está consiguiendo una difusión que no habíamos conseguido hasta la fecha.

MI: Ahora es más fácil promocionarse o llegar con tu disco a más gente, con todos los medios que existen, redes sociales, plataformas digitales...

R: Es verdad, pero Spotify por ejemplo, no suple el que ya no se vendan disco como antes pero sí que permiten que haya más baremos en los que te puedas fijar y qué estadísticas está recogiendo tu disco en el último mes… es ya te dice bastante.

G: También es verdad que el mercado ha cambiado mucho. La venta de discos es una lucha que ya todos damos por perdida prácticamente. De vez en cuando pillas un poquito  de royal pero un migita. La difusión está mucho más por encima que el querer vender discos. Al final te va a aportar mucho más que te escuchen un millón de personas a vender cinco mil discos. Por esa razón subimos nuestros temas a plataformas como Spotify o YouTube, también para que todo esté mucho más accesible. A nosotros lo que nos da para vivir son los directos.

MI: En ese sentido, España goza de buena salud. Hay gran variedad de circuitos, festivales, salas, en las que se está apostando por la música en directo.

G: Hace dos años y medio nosotros no podíamos decirlo, nos estaba costando un poco más… tres años después está creciendo mucho y va muy rápido. Los festivales tiene una capacidad de congregación que no tienen macrodiscotecas ni campos de fútbol y eso es muy de agradecer para todos los grupos. Pero es una exposición más, quizá estás yendo a un festival en el que sabes que la gente no va a verte a ti pero de repente se cruzan con tus canciones y descubren que les gusta y se suban al carro. Y eso es bueno.

R: Lo que ha pasado con la música en directo y en concreto con los festivales, es que se están viendo como un modelo de ocio alternativo; en vez de macrobotellón, pues nos vamos de festival. Yo me aventuraria a decir que la mayoría de la gente muchas veces no saben ni lo que van a ver. Igual que si hay muchos que aman la música y saben perfectamente en dónde están. Creo que no hay tanto seguimiento en España como para que sean tan masivos y hay mucha gente que va porque es el único momento del año que tiene para juntarse con todos los colegas.

MI: Es cierto que a vosotros os ha costado entrar en este formato.

R: Tampoco es una cosa que nos comiera la cabeza. Siempre hemos pensado que para salir adelante dependíamos de nosotros mismo y de nuestra gira. Para Sidecars el éxito es hacer una gira propia. Ir a un teatro de quinientas personas y llenarlo. Los festivales no dejan de ser un complemento más para la gira.

G: Es el complemento perfecto. Nosotros nos centramos en nuestras salas, ahora en Madrid hemos llenado la Rivera por tres veces, hay otras ciudades de la gira en las que la venta de entradas también está yendo bien. Eso es lo importante. Si lo estás haciendo bien en las salas eso conlleva a que los festivales también se interesen por ti. Y en ese momento es el complemento perfecto. Nosotros hacemos la gira en primavera/otoño y luego llega el verano y ya completas la máxima exposición nacional haciéndote algunos festivales. También creemos que es delicado el tema de hacerte treinta festivales ya que puede llegar a quemarte con respecto a hacer salas propias, nada más. Nosotro de momento vamos con pies de plomo, como hemos ido siempre, que así nos está yendo bien. Luego cada banda es distinta. Los puedes tener que tenga un caché muy alto y que solo hagan festivales y que con eso les da para vivir. Nosotros no estamos en ese cesto y tampoco va con nuestra forma de pensar.  También hay que tener en cuenta a todo el equipo que va contigo y te acompaña en cada bolo o en cada festival. Tienes que controlar esto porque si no te puede pasar que acabes con un agujero económico importante, a nosotros ya nos pasó en el pasado y hemos aprendido.

R: En Contra las Cuerdas nos pasó. Quisimos ser tan fieles al formato del disco que solo lo llevamos a cuatro sitios más o menos cercanos: Madrid, Valencia, Barcelona y Valladolid que son ciudades que pillan cerca a todo el mundo, más o menos. Tuvimos suerte y llenamos los cuatro, pero si no llegamos a llenarlos el golpe habría sido muy duro.

MI: Y con todo esto, ¿os habéis planteado hacer un WiZink?

R: Sí nos lo hemos planteado, y es la siguiente pantalla, pero ahora mismo no nos preocupa porque es un sitio tan grande que te puede parecer un éxito desde fuera pero por dentro un fracaso absoluto. Es verdad que hay distintos formatos dentro del WiZink pero el día que decidamos dar ese salto nos lo pensaremos muy bien. ¡Ojalá!. También somos muy agonías. El año pasado ya nos pasó que siempre que terminábamos de llenar una sala, Paco (manager) nos decía: “venga, vamos a buscar otra sala que hay que seguir vendiendo entradas”. Al final también necesitas descansar y desconectar un poco.

G: Hace muy poco estábamos acojonados con hacer dos Rivieras, nos convencieron y salió, y la tercera ni nos la planteamos, pero resulta que nos lanzamos también y se ha vendido todo. Esto son cosas que nos están pasando desde hace muy poco y todavía es muy pronto como para pensar en hacer un WiZink. De momento las Rivieras son nuestro objetivo máximo y queremos disfrutarlas como niños porque llenar la Riviera tres veces era algo que no nos imaginábamos ni un nuestros sueños más húmedos.

MI: En Tu Mejor Pesadilla Juancho se marca la piel. Estas cosas a veces pasan y son recuerdos para toda la vida.

R: A veces pasa… (Mientras nos muestra todos los tatuajes que lleva en su piel).

G: Claro. Estas cosas a veces pasan y nos han pasado a todos. Todos nos hemos tirado alguna vez a la piscina y hemos puesto la mano en el fuego por alguien ya sea una pareja, un amigo o un hermano y has tenido problemas. No tiene otra connotación más que esa.

MI: Costa Da Morte habla justo del momento en el que te das cuenta que algo empieza a fallar, que ya nada vuelve a ser lo mismo, pero a la vez no te arrepientes de haber saltado a ese vacío que ahora te tiene atrapado. ¿Os habéis visto alguna vez en ese momento parecido con la música?

R: Cada vez que sales de gira te estás enfrentando a eso. Es una profesión muy bonita pero cuando te va un poco mal o te sale algo rana, las cosas son muy jodidas. Es la p**** dedicarse a esto pero no todo es fiesta. Lo pasas mal estando fuera de casa. El año que viene probablemente solo tengamos dos fines de semana libres en todo el curso.

G: Es como la canción. Una cantidad emocional constante.

MI: Amasijo de Hueso es un pequeño paréntesis en esta historia. Aquí Juancho describe cómo es su relación con Leiva. ¿Qué os aporta Leiva a nivel profesional y a nivel personal?

R: Leiva no deja de ser un Sidecars más. Estuvo ahí cuando sacamos el primer disco, hemos teloneado a Pereza muchas veces, a Leiva también, y cuando todavía estábamos soñando de lejos con todo esto, él era no solo el hermano mayor de Juancho, también era la figura paterna o fraternal que nos daba los consejos y que nos contaba las cosas que sucedían en una gira. Es una persona que nos ha enseñado mucho y en la que seguimos apoyándonos.

MI: Llega Microinfarto. Aquí suena el teléfono y soy un esclavo. Estamos muy pegados a estos aparatos.

R: Efectivamente. Yo además soy una persona muy activa políticamente en redes y con el tema de Catalunya me quemé y decidí dejar las redes sociales durante un tiempo porque si no iba a estallar. No por nada más, pero es que hay veces que te envenenas. Al final vuelves pero porque lo tienen ahí y es inevitable. Hasta el móvil te sigue con GPS. Casi sería de agradecer una tormenta solar para que acabara con todos los satélites, risas.

G: Y más ahora en la era de la comunicación. Si tú tienes este aparato cerca ya tienes un cuarenta por ciento de libertad. En cuanto lo tiras o lo dejas de lado, tienes el cien por cien. Pero de momento con esto cerca puede contactarte cualquier persona, te enteras de todo lo que pasa, no es una libertad real. En realidad estás conectado a todo el mundo todo el rato.
Y en la canción pasa un poco lo mismo. Al final el teléfono no deja de sonar y no te deja afrontar tus libertades diarias o tus rutinas, y siempre te está rompiendo ese tirar para adelante.

R: Además de que pierdes mucho el tiempo. Yo me dí cuenta con Facebook. Me lo borré y eso sí que no me lo he vuelto a abrir. Era tener un poco de tiempo libre y entrar a ver qué noticias hay o qué está pasando, y no, joder. Coge un puto libro, o ve una película. En el momento que cerré Facebook empecé otra vez a leer muchísimo. Y cuando cerré Twitter e Instagram durante un mes, todavía más. Es inevitable también usarlo para currar. Nosotros antes éramos súper pasotas y esto fue una cosa que nos pasó por la derecha muy rápido hace un par de años. No estábamos en redes sociales. Decidimos actualizarnos un poco y darle vidilla, que al principio está muy bien pero luego tienes que aprender a dejarlo de lado.

G: Es un tema que siempre lo hemos ido gestionando nosotros pero que a día de hoy tenemos a una persona amiga nuestra, Alba, que es la que nos ayuda a llevar todas las redes al día y a gestionarlas bien. Más que nada porque la gente también te escribe muchas veces como si fuéramos amigos de toda la vida y llega un punto en que no puedes contestar a todo el mundo, no hay tiempo físico. Intentamos ser lo más amable y lo más cercano posible.

MI: Llegan Olvídame, Canciones Prohibidas, Cuando caigas en shock y Polvorosa. Aquí Juancho ya se ha abierto el pecho, se ha hecho el harakiri.

R: La portada es perfectamente la gráfica perfecta. (ríen)

G: Eso es. La portada es una foto de cuando se abrió Juancho el pecho (ríen).

MI: ¿Cómo es vivir con él y esos sentimientos tan cercanos?

G: Somos tan cercanos, tan colegas y tan hermanos, y nos llevamos desde hace ya mucho tiempo y convivimos tanto, que de un modo u otro los problemas de Juancho son los nuestros y al revés igual. Aquí nos apoyamos todos y esta carrera de músico tampoco es lo más estable y fácil psicológicamente, por eso nos damos apoyo mutuo constante y no somos gilipollas. No nos guardamos las cosas para que nos hagan el menos daño posible. Una carrera musical son un montón de cambios y muchas ansiedades que tienes que aprender a gestionar y filtrar, y aprender a compartir para poder recibir opiniones distintas. Y en este caso tenemos el chollo perfecto para sacarlas.
Estos problemas también los hemos vivido con Juancho y él, en el momento que está jodido nos enseña una melodía que le ha empezado a salir. Por eso hemos escuchado Olvídame cuando era una molécula de la canción que es ahora.

MI: Al final no solo las letras son el reflejo de un sentimiento. Los acordes y las notas también reflejan ese estado de ánimo que él tiene.

R: Sí que es cierto que el tratamiento que tiene el disco, precisamente de estos temas que has comentado, Juancho ha sido siempre el que traía las canciones ya en su cabeza. Ha tenido más tensión sobre los hombros que la que se suele tener a la hora de grabar un disco. Juancho no podía desconectar. Evidentemente toda esa tensión se notaba en la grabación, no hablo de tensión mala, cuidado. La tensión que generan todas las canciones tiene que ver un poco con todo el tratamiento. El disco transmite un mensaje muy claro y estamos muy contentos con el resultado.

MI: En Camino Fácil Juancho ya se da cuenta y asume que no hay vuelta atrás. ¿Llegasteis a pensar en la grabación que igual se estaba abriendo demasiado?

R: Yo creo que no. Hasta que no escuchas el disco terminado no eres consciente de todo lo que has contado. Hay que hacer un ejercicio de abstracción muy difícil mientras estás grabando los temas para ver el todo, y ese es el trabajo que hace Nigel. Nosotros hasta que no escuchamos el disco mezclado y terminado no vimos que igual sí era un disco demasiado abierto. En es un poco putada, porque al final todo es tan explícito y está tan claro que en las entrevistas todo el rato le pregunta, lógico por otro lado.

MI: Con Tan Rápido, ¿ha sido Juancho el único que no lo vio venir?

G: Sí, claro. Pero eso nos pasa a todos. Así somos lo humanos. Juancho pensaba que era el único que no lo podía ver y en realidad… Yo lo hubiera vivido igual, me hubiera pasado lo mismo.

MI: Todo es Mentira. Hay que seguir adelante.

R: Sí. No te queda otra. No vas a tener la cabeza siempre metida en el marrón. Es un disco muy catártico. Y con esta canción era un poco reponerse la situación.

MI: Conmigo o Sin mí es la canción que cierra el disco, pero ¿y la herida?

R: Esta canción es un para reflexionar de todo lo que ha estado contando en las anteriores. Yo creo que es un “To Be Continue…” como pasa con algunas series.

G: Es un poco darse cuenta de que los acontecimientos no pasan como tú quieres que pasen. Lo dejas abierto y que pasen como vengan. Que ya sabrás afrontarlos. Después de los doce cortes anteriores con este, ya dejas claro que estás listo y aceptas las cosas como te vengan.

MI: Al ser un disco tan personal. ¿Pensáis que pueda haber canciones que dentro de un tiempo Juancho no quiera volver a interpretar?

G: Una vez ya has contado lo que tenías que contar, la canción se convierte en la historia personal de la gente que la escucha y entonces pasa a ser bastante ajeno y no tan propio. Es algo que compartes con todo el público en general y así es más fácil de digerir. Al final cuando ves que pasa el tiempo, ves que esa canción es más de la gente que tuya.

MI: Despues de Contra las cuerdas y de haber hecho colaboraciones con Dani Martín, Iván Ferreiro, M-Clan o Leiva, ¿Con qué otros artistas os gustaría interpretar alguna canción?

R: Lo que salga de manera natural. Al fin y al cabo, todo lo que sucedió en ese disco fue una recopilación de amigos con los que hemos estado juntos en estos años de carrera y muchos se quedaron fuera. Tampoco podemos hacer un disco con quince colaboraciones pero seguro que seguirán surgiendo cosas, con Quique seguro o muchos otros amigos.
G: Juancho y Valde ha tocado con Rayden y Miss Cafeína o sea que sigue el mundo de colaboraciones y amiguismos que afortunadamente tenemos muy buen momento aquí en España y no van a faltar. Tampoco tiene que ser forzado. Cuando mejor sale es de manera natural.

Para terminar, dos preguntas de gente que me ha ido escribiendo por Instagram y que son para vosotros.

@oscurasutileza dice: Después de un disco tan visceral, que desprende tanta tristeza y melancolía, ¿cómo están vuestros corazones?

R: Estamos contentos y con ganas de salir de gira para ver como se ha transmitido todo esto que ella dice entre el público. Pero hasta que no lo veamos sudar y cantar en las salas no nos vamos a quedar tranquilos.

@animaconb os pregunta, ¿cuál es vuestro artista español de referencia en la actualidad?

G: Cogemos un poco de todos. Los obvios: Leiva, Iván, Quique González…  Ahora hay un montón de cosas nuevas. El otro día estuvimos viendo a Julián Maeso y flipamos, fuimos a ver a Love Of Lesbian y también flipamos. Está en muy buena forma la cosa, no paro de decirlo. Hay mucho que aprender de todos y queremos seguir aprendiendo de esta escena musical que tan en buena forma se encuentra.


Contra las cuerdas, de Sidecars, se despide por todo lo alto en el Teatro Alcalá de Madrid

Sidecars llenará el próximo 4 de abril el Teatro Alcalá para despedir su último disco, Contra las cuerdas

 

Un disco que nos ha enamorado y ha consolidado, si aún hacía falta, el buen hacer y el buen trabajo que estos chicos hacen sobre el escenario.

Sidecars llega al Teatro Alcalá justo un año después de que se publicará Contra las cuerdas. La banda se lanzó a la carretera para hacer llegar su música. La critica y el publico han sabido entender a la perfección el carácter de estas canciones y de la música que estos muchachos hacen con tanto cariño y amor a la profesión. Un cariño que se ha vuelto recíproco.

Una noche para hacer magia



Tuve la suerte de poder verlos hace unos meses en la Riviera y aquel concierto aún lo tengo grabado a fuego en la memoria. Los que hemos visto a Sidecars crecer desde aquellos bolos en el campus de la Complutense, estamos muy emocionados de ver cómo habéis llenado las butacas del Teatro Alcalá. ¡Olé vuestros huevos! 

Porque Sidercars hace de sus conciertos un auténtico espectáculo de magia. Artistas y respetable se funden en uno cantando al unísono todas y cada una de las letras. Aquí no hay truco, solo canciones.

Será una noche mágica para despedir Contra las Cuerdas y estamos seguros que más de algún invitado acompañará a la banda en este "hasta pronto".

 

Además

 

Todo lo recaudado con la venta de entradas será en beneficio de la asociación para la formación de científicos y profesionales, financiación de programas de investigación por un mejor futuro para los enfermos de cáncer, además de ayudar en talleres de información y formación, debates públicos que fomenten una mayor visibilidad y acciones de concienciación. PUEDEN ENTRAR MENORES ¡Contamos con vosotros!

  • 20:30 Apertura de puertas
  • 21:30 Inicio del concierto

Nos vemos en la carretera.


Corral de Almaguer, última parada de Sidecars antes del Festival Gigante

Texto: Inés Rius/Jorge Gordo

Música y asfalto son dos palabras que van cogidas de la mano. Una no puede separarse de la otra. Están predestinadas a llevarse bien. Muchos son los kilómetros que hay que recorrer para poder llevar la música a todos los rincones de la geografía. La última parada de Sidecars antes de aterrizar en el Festival Gigante es en Corral de Almaguer, donde salieron dispuestos a quemar el escenario y darse de lleno a un público que cada día que pasa está más entregado a estos chicos. A sus letras, a sus ritmos, a sus canciones. 

Son las fiestas patronales de Corral de Almaguer y Sidecars esto lo sabe. La noche va a ser épica. Pusieron algo más que música. Sidecars entrega su corazón cada vez que se suben al escenario. Y les hace falta muy poco. Un par de guitarras acuestas y una pequeña percusión es suficiente para que estos muchachos se entreguen. Y si a todo esto le añades un público entregado, la mezcla es dinamita pura, como la que te olvidas en una fuga de gas.

Una noche para bailar

Fue una noche en la que hubo mucho rock and roll. La fiesta empezaba fuerte, "Fuego Cruzado"  es la encargada de hacernos gritar a pleno pulmón. Detrás, "La Tormenta” casi nos deja aislados al resto del mundo. Joder, eso sí es un huracán de fuerza seis. ¡Bravo! La casi hora y media de concierto supo a poco. Estos chicos lo hacen tan bien que el tiempo se pasa volando. Sonaron canciones míticas como "Chavales De Instituto"  o "Fan De Ti”. Y ya, para acabar, “Contra Las Cuerdas”  sería la encargada de cerrar una noche de oro. Todos los allí presentes cantábamos al unísono "Quédate, cierra la puerta, lánzame contra la cuerdas"

Hacer carretera curte, y mucho. No todos los días tocas en salas bien preparadas y acondicionadas. Por eso hay que destacar la muy buena presencia de Sidecars en el escenario. Da igual donde sea el bolo. Estos chicos  tocan con toda la naturalidad del mundo, con mucha fuerza, con carácter. Tanto es así que Juancho tuvo un pequeño accidente con su eléctrica, -cambio de arma y a seguir con la noche- dijo después de que se le rompiera una cuerda. Los problemas de sonido de esa guitarra no iban a fastidiarnos la noche. Todo quedaba entre amigos. La fiesta continuaba.

Si hay algo que nos ha enseñado Sidecars es que puedes empezar "mordiendo el polvo" pero si la materia prima es buena, y se hacen directos como el de anoche, acabas cantando con gigantes.

Foto: Felipe Laporte


Sidecars: Dirección La Riviera

Fue hace diez años, una noche en la madrileña sala Costello, cuando Leiva --junto a Quique González y Rubén Pozo-- subió al escenario a su hermano pequeño. Era el año 2006, yo estaba en primero de carrera, y fui allí en busca de una entrevista para un trabajo de clase con los chicos de Pereza. Lo que no esperaba era encontrarme con ese tal Juancho, cuya voz, que recordaba a la de un Leiva en sus primeros años en Pereza, no podría sacarme de la cabeza en adelante.

No sería hasta 2009, en un concierto en la sala El Sol, cuando volvería a escucharle en directo. Esta vez con el grupo al completo y con su primer disco ya publicado, bajo el título homónimo de 'Sidecars'. Donde también estuvieron respaldados por Leiva.

Han pasado los años, han ido publicando discos (un total de cuatro), han llenado salas y ahora se preparan para dar un salto cuantitativo en su carrera, con La Riviera en el horizonte. Y, aunque Juancho siempre será el hermano de Leiva --sobrenombre que lleva con orgullo--, Sidecars se han ganado a pulso en estos diez años dejar de ser "el grupo del hermano de" para ser simplemente Sidecars. El trío formado por Juancho (voz y guitarra), Ruly (batería) y Gerbas (bajo).

Y así lo dejaron claro este domingo en la presentación de 'Contra las Cuerdas' en Madrid. Donde la banda madrileña se dejó la piel ante un teatro Nuevo Apolo abarrotado, que levantó el telón con el cartel de entradas agotadas.

"TENEMOS MUCHA EMOCIÓN A ESTE LADO DEL ESCENARIO"

Fue un concierto especial, no sólo porque se celebrara en la ‪mañana de un domingo o porque la puesta en escena fuera mucho más tranquila de lo que el grupo nos tiene acostumbrados. La banda tenía muchas ganas de demostrar (o confirmar) ante el público madrileño su talento. Y lo consiguieron con nota.

Sidecars lo volvieron a hacer una vez más, tan bonito como siempre. Y canción tras canción, las butacas del Nuevo Apolo sobraban a los allí presentes. Queríamos bailar, cantar a voz en grito las canciones, las de antes y las nuevas y, sobre todo, asegurarnos de que notaban, como dice uno de sus temas, que sí, que queríamos quedarnos en Madrid con ellos.

Un gesto que fue recibido por el líder de la banda con emoción y agradecimiento desde el minuto uno. Entre sus palabras a ese público entregado, Juancho reconoció que les había invadido el espíritu de Bustamante.

"Tenemos mucha emoción a este lado del escenario. Estamos un poco Bustamante. Para bien, digo", apuntó el cantante.

También ellos consiguieron sacar nuestro lado más tierno con un repertorio de baladas y medios tiempos entre los que no podían faltar Mundo frágil, Todos mis males, Dinamita o una versión de 'De Película' a la que sólo le acompañaban un par de guitarras y el teclado.

Pero, tras librarse de la silla que había servido para hacer un espectáculo algo más calmado, Juancho nos puso a bailar con Fan de ti, Ya no tengo problemas y Contra las cuerdas, que interpretó junto a "un tipo al que le tengo una admiración muy grande desde que nací. Con todos ustedes mi hermano". Y que sirvió de broche final para esa singular ‪mañana de domingo.

Tras los últimos acordes y las palabras de despedida, la banda abandonó el escenario entre los aplausos incesantes de un público que permanecía de pie con la esperanza de que aquello no terminara. Lo que hizo que Juancho acompañado por Ruly y Gerbas dieran media vuelta, se sentaran en una de las esquinas del escenario y disfrutaran de ese momento, entre abrazos y caras de felicidad. Saboreando eso que con tantas fuerzas habían soñado y que ya era suyo. Porque el trío madrileño se ha hecho grande, y Madrid se ha rendido a sus pies.


La canción perfecta de Sidecars

Hace un par de años me metí con cuatro amigos en el actual Teatro Barceló de Madrid dispuestos a dejarnos la voz cantando las canciones de Sidecars que, desde hacía tiempo, nos habían encandilado. Nos habíamos tomado un par de copas antes y estábamos preparados para sudar de lo lindo en una olla a presión. Así fue. Dábamos la nota como nadie entre el público y la banda nos lo reconocía con muecas y gestos de agradecimiento. Porque bien saben ellos que un concierto debe reventar la sala y el público tiene que ayudar a ello.

Las cosas han cambiado en Sidecars en dos años. Han crecido en cantidad y en calidad. El pasado domingo, en el Fnac de Callao (Madrid) presentaron su nuevo disco, “Contra las cuerdas”, un acústico grabado en directo con el que la banda celebra su décimo aniversario. Y lo han hecho a lo grande, junto a ilustres invitados como Iván Ferreiro, que cantó con ellos “Los amantes”; Carlos Tarque (MClan), que rugió “Dinamita” como si fuera su propia canción; Dani Martín, que escogió él mismo “Todos mis males”; y, por supuesto, el hermano mayor de Juancho, Leiva, que ya nos tiene acostumbrados a brillar de una manera tan solemne que hace que caigamos a sus pies en cuanto alza la voz.

Ese domingo, fui a verles con un par de amigos. Era raro que una banda de rock presentara su trabajo las 12 de la mañana de un domingo. Pues la sala se llenó. Cantamos todos con Juancho Conejo (vocalista y guitarra), Ruly (batería) y Gerbass (bajista) sus míticas “Fan de ti”, “Cremalleras”, “Fuego cruzado”, “Dinamita”, “Chavales de instituto”...

Entonces, como ya tenían planeado, quisieron tocar una de las tres canciones nuevas incluidas en el disco. Se titula “Una eternidad”. Más que fiel a Sidecars, el tema baila sobre el hilo de un amor que no termina de completarse por algo que no acaba de convencer al autor de la letra. Acompañada de una melodía pegadiza, parece salida del libro de estilo del conjunto madrileño. Pero llena de experiencia. Como enseñando a gritos el salto de calidad que dan con los años. Si su primer trabajo “Sidecars” (que dio el nombre a la banda) es un discazo, imaginaos este.

Recomiendo vivamente escucharlo con atención a los detalles. Y, porque lo hacen bonito, somos muchos los que entendemos las señales que nos mandan. Precisamente, “Una eternidad” termina quejándose y diciendo “Yo casi nunca entiendo nada…”. El otro día, entendimos todos otra vez lo que ya sabíamos: que Leiva no tiene ninguna culpa de lo lejos que van a llegar y de lo que vienen haciendo hasta ahora. Que es talento y no enchufe, para que nos entendamos. Este tema lo es. Es desparpajo, es labia, es Sidecars hasta la médula. Justo al terminar la canción, alguien dijo detrás de mí: “Es la canción perfecta de Sidecars”.